Ante el cambio climático


La semana pasada terminó la Cumbre del Clima de Bonn, donde los representantes de casi 200 países, debatieron sobre las normas de aplicación del Acuerdo de París contra el cambio climático. Tras arduas negociaciones, las grandes decisiones se pospondrán al año 2018. Tiene que ver con la forma en que se  pagará la factura de ayuda a las naciones en vías de desarrollo. Las grandes potencias industriales son clave en la lucha contra este fenómeno. Entre otras cosas porque son las mayores responsables de las emisiones que provocan el efecto invernadero. Sin embargo los distintos intereses nacionales, económicos y políticos les influyen decididamente. 


Alemania es un adalid de la lucha, pero casi un 40 % de la producción de electricidad proviene del carbón. China se ha comprometido significativamente con hechos y presupuesto para reducir su contaminación proveniente de los combustibles fósiles. EEUU se retiró con el presidente Trump del Acuerdo de París que no hará efectiva hasta 2020, influenciado por una ideología populista y oportunista. Urgen, sin duda, medidas efectivas porque el tiempo se agota para cumplir el objetivo de este acuerdo de evitar que la Tierra sobrepase un umbral de temperatura aceptable. Sin embargo, las previsiones para el año 2017 no son positivas. Las emisiones de dióxido de carbono provenientes de los combustibles fósiles y la industria crecerán un 2%, un nuevo récord histórico, tras encadenar tres años de estancamiento.


Cuatro bloques de países, EEUU, la Unión Europea, China e India, acumulan casi el 60% del dióxido de carbono de todo el planeta. Para 2017, las emisiones de los dos primeros caerán, un 0,4% y un 0,2% respectivamente, pero crecerán en los dos siguientes, un 3,5% y un 2%. El responsable de este incremento es el consumo del carbón. Para la ONU, es una prioridad eliminarlo como fuente de energía. Debería ser sustituído por las energías renovables, que solamente cubren ahora el 18% de toda la energía que se consume. El tema del carbón divide a Europa, mientras Reino Unido, Francia e Italia respaldaron una declaración que apuesta por el cierre de las centrales térmicas, Alemania, Polonia y España, se mostraron reticentes. En la cumbre de Bonn se dejó claro que para cumplir el Acuerdo de París era necesario terminar con el carbón antes de 2030 en los países de la OCDE, y antes de 2050, en el resto.

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