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Frente a la crisis climática


 La Historia surgió entorno a grandes ríos como el Nilo en Egipto y el Eúfrates y el Tigris en Mesopotamia, en unas condiciones medioambientales que permitieron el desarrollo de la civilización humana. Hoy aquellos ríos que fluyeron durante miles de años sufren graves sequías, poniendo en grave peligro las formas de vida que se desarrollan en su entorno. Esto es sólo una muestra de las múltiples evidencias de la crisis climática que padece nuestro planeta. Grandes tormentas e inundaciones, elevadas temperaturas asociadas a incendios de última generación difíciles de combatir, fríos glaciares repentinos. La circulación atmosférica evidencia los problemas que le causan los gases de efecto invernadero. El dióxido de Carbono, el óxido nitroso y el metano.




Por ello el mundo está en guardia, y cada cierto tiempo se celebran conferencias internacionales auspiciadas por la ONU, para tomar acuerdos vinculantes en la mayoría de países para frenar el cambio climático. Este mes, entre el día 1 y el 12, se celebra en la ciudad escocesa de Glasgow la COP26 (Conferencia de las Partes), donde los líderes mundiales de unos doscientos países, aquellos que forman parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y luego sus ministros tratan de llegar a compromisos claros y precisos que combatan las consecuencias del calentamiento global. La reunión mundial desarrolla la Conferencia de París de 2015 para reducir la subida de temperaturas a finales del siglo XXI en 1,5 grados, desde la época preindustrial. Sabemos que las temperaturas ya han subido en 2021 en 1,1 grados y el objetivo de cumplir lo acordado se aleja cada vez más.



El reto para los países es mayúsculo. Transformar nuestros sistemas industriales y energéticos y de transporte, y todo nuestro sistema de vida. Se necesitan planes de recorte de las emisiones convincentes e inmediatos, a corto plazo.  El informe de la ONU base de la COP26 se reafirma en los esfuerzos insuficientes de los países que piensan a largo plazo. De todas las maneras, unos 76 países han presentado planes en los que se prometen llegar a 2050 con emisiones netas en cero. A ellos se suman otros tantos países que sitúan la metas en 2060. Pero sólo once países cuentan con una ley nacional en la que se obligue a alcanzar esa neutralidad de emisiones. Doce miembros del G20 se han comprometido a un objetivo neto cero, sin mayores precisiones.




El mayor contaminante es China, seguida de EEUU, India y la Unión Europea. Los planes más convincentes provienen de los Veintisiete. La apertura económica tras la recesión provocada por la pandemia ha generado un aumento de emisiones tras el recorte del 5,6%, causado por el aumento de la demanda, unida a una fuerte subida de precios. Cambiar el sistema de generación de energía proveniente de los combustibles fósiles no se consigue de un día para otro. Los compromisos ya están encima de la mesa. Abandonar el carbón para generar electricidad. Dejar de producir coches de combustión en 2030. Reducir un 30% las emisiones de metano. Igualmente, ayuda financiera para los países más pobres para hacer frente a los efectos del calentamiento y a recortar sus emisiones. Esperamos que esta sea la senda correcta y efectiva por la que marchen los países que están comprometidos con el cambio climático.

La Gran Nevada



Los días 8 y 9 se produjo una de las mayores nevadas de la que se tienen datos en España, especialmente en la Comunidad de Madrid. Hay que remontarse al siglo XIX, para que la capital del país acumulase más de 40 cm de nieve. Ni aquellas caídas en 1963 o en la Navidad de 1970-1971, mostraron tales consecuencias. La AEMET advirtió con antelación de la alerta roja ante el extraordinario fenómeno climatológico, infrecuente a estas latitudes. Las consecuencias han sido numerosos daños de todo tipo. Un 70% del arbolado madrileño se encuentra dañado. La vida cotidiana se ha visto transformarse por la reducción obligatoria de la movilidad. Las clases presenciales se han retrasado desde el día 11 de enero, hasta mañana día 20.



Los efectos de la nevada, acompañada de ventisca, entre el viernes, día 8, y la mañana del sábado día 9 de enero, se incrementaron al ir acompañada por una intensa ola de frío que no se recordaba en la Comunidad de Madrid desde l945. Al sur de la misma se han alcanzado los -10ºC, y en el centro de la capital, unos -7ºC. Ver nevar en nuestra región resulta difícil, y más que cuaje. Esta vez, la nieve, que ha sido casi imposible retirar, se ha convertido en hielo, dificultando más su limpieza. Conocemos por los científicos que el Cambio Climático es inevitable, y sus efectos de subidas de las temperaturas como estamos padeciendo, deben ser mitigadas por un esfuerzo conjunto de todos los países para la reducción de gases efecto invernadero.



El Cambio Climático, que sufre ya nuestro planeta supone además que se produzcan fenómenos meteorológicos catastróficos. Temporales, tormentas, huracanes, gotas frías, ven incrementarse su fuerza sobre la Tierra. La borrasca Filomena, que hemos padecido estos días, se inscribe en la alteración de la circulación atmosférica causado por el fenómeno del calentamiento global.

Ante la Cumbre del Clima de Naciones Unidas COP25


Estudiamos en la materia de Geografía de España los problemas medioambientales de nuestro país. Descubrimos que no se circunscriben a nuestro territorio, porque son problemas que afectan al planeta. Las prolongadas sequías, las lluvias torrenciales, la desaparición de las masas polares y los glaciares, y la subida del nivel del mar, son manifestaciones del más grave de todos ellos que es el cambio climático. Cada año se baten récords de calor. Sabemos que la causa son el incremento en la atmósfera de los gases efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono, que en el año 2018 alcanzó la cifra más alta desde hace tres millones de años.

(Fuente: elperiódico)
Desde el inicio de la Revolución Industrial la temperatura en la Tierra se ha elevado 1 grado. Se pretende limitar las emisiones de gases efecto invernadero desde 1992 cuando se formó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, de la cual forman parte casi 200 países,. El Acuerdo de París de 2015 concretó una meta de subida de temperatura para el siglo XXI entorno a 1,5º C. Sin embargo, todavía falta pasar a un compromiso concreto para alcanzar dicho objetivo, que supondría reducir en un 7,6% cada año en la próxima década. Es urgente lograr en 2050 la neutralidad del carbono, es decir, que no se emita más Dióxido de carbono del que la naturaleza pueda absorber.

(Fuente: RTVE)

Ante esta emergencia climática, que el Parlamento Europeo, acaba de declarar, solamente cabe pasar a la acción. La COP25 que se celebra en Madrid entre el 2 y 13 de diciembre es una oportunidad para desarrollar de manera precisa el Acuerdo de París. Los países que forman la Unión Europea y otros hasta llegar a los 65, se han comprometido a conseguir la neutralidad del carbono en 2050. La ONU espera, que ante la emergencia climática que certifican los informes científicos, se sumen más naciones. Sería un éxito que se pusiesen en marcha planes inmediatos y concretos acompañados de inversiones que favorezcan una transición a una economía menos contaminante, equilibrada y sostenible, respecto a los recursos naturales. La población se muestra cada vez más sensibilizada, especialmente, los docentes, #Teachers For Future, y los más jóvenes, #Fridays For Future.

El Mediterráneo, zona cero del calentamiento global

(Fuente: elpais.com)
El pasado 10 de octubre se publicó la noticia con el informe que se iba a presentar en el encuentro de la Unión por el Mediterráneo, una organización internacional en la que están representados los países de los tres continentes ribereños. Más de 80 científicos llevan trabajando desde 2015 en este estudio sobre el impacto del calentamiento de la atmósfera en la zona. Las conclusiones resultan alarmantes. La cuenca del Mediterráneo se ve afectada en mayor medida que otras partes del mundo. Ha alcanzado ya a los 1,5 grados más de temperatura respecto a los niveles preindustriales, lo que supone que el incremento es un 20% más rápido que la media del planeta.

(Fuente: elindependiente.com)

Si no se pone remedio, para el año 2040 ese incremento llegará a los 2,2 grados. Las consecuencias de esta anomalía se verá en la subida del nivel del mar, que se prevé sea más de un metro en 2100.  Una elevación que provocará inundaciones en las ciudades ribereñas, como la salinización de los suelos utilizados para la agricultura de los deltas y estuarios de los ríos. También habrá más olas de calor y más duraderas, junto con sequías extremas. La disponibilidad de agua dulce, por ello, ser verá reducida. Igualmente, se verá afectada, en consecuencia, la salud y la seguridad alimentaria. Finalmente, se producirá la pérdida de la biodiversidad marina debido a la acidificación del agua por la contaminación y el aumento de la temperatura. De la misma manera, la degradación de los ecosistemas terrestres  causada por los megaincendios.

Semana por el clima



A la vez que se va a desarrollar en Nueva York la cumbre del clima en la que los líderes mundiales van a tratar el tema de la emergencia climática que sufre nuestro planeta, a nivel local, se ha organizado la llamada #SemanaPorElClima, un conjunto de microacciones desde la Educación, en el que los centros y los profesores se pueden sumar, tomar conciencia de los desafíos a los que nos enfrentamos todos. Constituye una iniciativa conjunta de Profes por el futuro@future_spain, @MadresXelClima, y @Family4FutureBCN. Empecemos, de esta manera, a enfriar el Planeta.



Fuerte gota fría sobre la península



Mapa con frentes, 15 de septiembre.

Estos últimos días la Península Ibérica ha sufrido las consecuencias de una fuerte gota fría, un fenómeno propio de estas fechas en el área de la costa mediterránea, que este año se ha manifestado con mayor virulencia. Centenares de litros de lluvia han caído en las provincias de Alicante, Murcia y Almería. Las ramblas y los torrentes se han desbordado, como el río Segura a su paso, sobre todo por su vega baja. Pueblos y ciudades han visto sus calles anegadas de barro y agua. Las huertas y los campos de cultivo, se han transformado en amplias lagunas. Algunas playas han desparecido. La ferocidad de las tormentas ha supuesto la necesidad de movilizar el ejército para ayudar a la gente atrapada en coches o aisladas en las casas.

Imagen satélite, el 14 de septiembre

Las dana (depresiones aisladas en niveles altos)
, vulgarmente llamadas gotas frías, se producen con la llegada de masas de aire frío situadas en las capas superiores de la atmósfera, que al entrar en contacto con otras masas de aire caliente, provocan precipitaciones torrenciales por la diferencia térmica. La causa se encuentra en la temperatura elevada de la superficie marítima. Para algunos especialistas, la intensificación de estos fenómenos extremos tiene que ver con el calentamiento global. En relación con ello, se ha comprobado que en los últimos 35 años la temperatura del Mediterráneo ha aumentado 1,27 grados.

El cambio climático afecta a las grandes ciudades españolas


Según noticias de prensa, basándose en el Observatorio de Sostenibilidad, en 50 años, la temperatura media de las capitales de provincia de España ha subido 1,6 grados. Una subida no homogénea. Hay ciudades que sufren más el cambio climático que otras. El calentamiento urbano es mayor en la porción mediterránea del país, en la parte este y sur. En Ciudad Real, por ejemplo, la temperatura subió 3,6 grados. En Cuenca, 2,91 y en Madrid, 2,5. Le siguen Zaragoza, Alicante o Barcelona. El aumento medio de las temperaturas en las ciudades españolas casi dobla el experimentado en el resto del planeta en el mismo periodo.

Aumento de las temperaturas entre el 1988-1992 y entre 2014-2018. EL PAÍS

Una ciudad en sí, constituye una isla de calor, dependiente a su vez de diferentes factores como son la longitud, la latitud, la cercanía al mar o a un río, la orografía,  o la vegetación. Se calienta mucho más que las zonas rurales. Intervienen los espacios oscuros, el cemento y el asfalto, disminuyendo, además, la evaporación, la transpiración urbana. Se atrapa mayor radiación solar y se frenan los vientos. Es por tanto un plus de aumento de temperaturas que incrementa el natural ahora influenciado por el calentamiento global de la atmósfera. De esta manera, tendrán que tomarse medidas para potenciar más las zonas verdes y las láminas de agua para reducir el impacto de las elevadas temperaturas en la población.

Los jóvenes contra el cambio climático


Ayer viernes 15 de marzo, los jóvenes fueron convocados a una huelga de carácter internacional por el clima, dentro de las iniciativas, #FridaysForFuture, Viernes para el futuro, o Juventud por el Clima. Un movimiento que arrancó en Suecia por la actitud de Greta Thunberg, una muchacha de 16 años, estudiante de secundaria, el pasado 20 de agosto, que empezó a llamar a la huelga escolar delante del parlamento. Desde ese día la protesta ha continuado hasta la actualidad, extendiéndose por todo el mundo. Los motivos de Greta, en principio, parten de la conciencia que existe un problema global climático muy grave, que amenaza el futuro de todos los seres humanos, especialmente de los más jóvenes, que sufrirán los efectos del cambio climático al que los políticos no ponen remedio. Las medidas que toman no sirven para cumplir los Acuerdos de París, imprescindibles para que la temperatura no suba a final de siglo 1,5 grados, y se produzca la catástrofe medioambiental.


Greta se ha puesto a la cabeza de una lucha imprescindible e inevitable, en la que no se puede esperar más. Los científicos y los jóvenes, muchos de ellos cuya edad les impide votar en unas elecciones, reclaman soluciones a corto plazo, unos cambios ya, en este momento, porque falta tiempo para solucionar una crisis climática evidente. La emisión de gases de efecto invernadero deben reducirse considerablemente. Los gobiernos deben tomar las medidas oportunas para ello sin más dilación. Las energías limpias deben sustituir a las sucias. El consumo desaforado e impropio de los países ricos debe reconducirse. La economía, igualmente, debe reestructurarse porque el lujo o el bienestar no puede favorecer a unos y causar el sufrimiento de la mayoría. Tenemos que quitarnos la venda de los ojos, un obstáculo de confort que nos impide ser conscientes de una realidad que será catastrófica en 2080, cuando vivan los jóvenes de hoy con menos de 20 años.


Los centros de poder mundiales parece que se han tomado en serio esta iniciativa que tiene a Greta Thunberg como símbolo. La joven sueca fue invitada a la cumbre del clima de Naciones Unidas en Katowice; en el Foro de Davos y en Bruselas, sede de la Unión Europea. Solamente falta que los políticos se dejen de titubeos, de negociaciones interminables donde los especuladores acaban ganando, y hagan algo, porque hay una enorme preocupación por el clima de nuestro planeta.

Lluvia torrencial en la costa mediterránea


El estudio del clima en la materia de Geografía de 2º de Bachillerato, ha coincidido con una serie de fenómenos atmosféricos adversos sobre la Península, y especialmente sobre la costa mediterránea. Tras  el paso del huracán tropical, Leslie y la tromba de agua que dejó 13 muertos en las islas Baleares, este fin de semana se ha producido la peor gota fría en mucho tiempo, que ha provocado cantidades desorbitadas de precipitaciones, primeramente, sobre Castellón, Teruel, el sur de Cataluña y el norte de Valencia, para dirigirse a la provincia de Málaga. Unas abundantes precipitaciones que han desbordado ríos y causado numerosos daños por las inundaciones.

Gota Fría, EL PAÍS


La causa de este temporal ha sido la conjunción de dos borrascas. La primera se situaba el jueves de la semana pasada en el sur de la Península, mientras que la otra se encontraba en el Mediterráneo. La borrasca situada en el sur es la que llevaba lluvias más intensas. Comenzó siendo una DANA (Depresión Aislada de Niveles Altos), es decir, un embolsamiento de aire en capas altas conocido como gota fría, para convertirse luego en una borrasca aislada fría. El aporte de humedad proveniente del mar ha sido el combustible que ha alimentado las lluvia torrencial, agravada por su intensidad y persistencia. Las precipitaciones han superado en las zonas señaladas los tres dígitos, proporciones catastróficas no habituales, que se explican por el fenómeno del cambio climático.


Información sobre el cambio climático


Hace una semana saltó la noticia sobre las previsiones y amenazas de los efectos del cambio climático sobre el planeta a raíz de la publicación de un informe redactado por el grupo de asesores de la ONU (IPCC), basándose en más de 6.000 referencias científicas sobre el tema. Parten de la idea que el cambio climático es irreversible. Desde los tiempos de la Revolución  Industrial la temperatura ha aumentado ya un grado. El Acuerdo de París de 2015 tenía como objetivo más ambicioso quedar por debajo de 1,5 grados en 2100. Sin embargo, el informe advierte del riego que se aumente de esta temperatura entre 2030 y 2052, si el mundo sigue el ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero. Las emisiones, por tanto,  deberían haber desaparecido a mediados del siglo XXI para no sobrepasar el objetivo más ambicioso.


Los riegos son muchos por la elevación de las temperaturas. Ahora podemos comprobar algunos síntomas como el incremento de los fenómenos extremos, el incremento del nivel del mar y el descenso del hielo en el Ártico. Para evitarlos, según el informe, se necesitan cambios rápidos y profundos en la agricultura, las ciudades, la industria, y sobre todo, en el transporte y la electricidad, es decir en la energía, que es clave para la lucha que se debe llevar a cabo. De esta manera, en 2050, entre el 70% y el 85% de la electricidad debe ser de origen renovable. En los transportes, igualmente, debe darse una transformación radical para conseguir una cuota de energías bajas en emisiones entre el 35% y el 65% en esa misma fecha.


Los autores del informe dejan claro que si la temperatura sube 1,5 grados con respecto a niveles preindustriales, como está previsto, los efectos serán graves, y si sube 2 grados, las consecuencias serán devastadoras y afectarán a millones de personas. No es un futuro lejano, sino cercano, porque en 2040, si no se pone remedio rápido, los efectos serán ya contundentes. Ante estas previsiones, se requiere una cooperación global para reducir las emisiones dentro del umbral grave, pero tolerable. Los plazos son ya cortos y requieren una transformación económica profunda. Unos cambios radicales en relación a la producción de energía, en cómo nos desplazamos y consumimos con el objetivo de conservar el planeta.

Anomalía climática en Europa


Esta primavera nos encontramos con una significativa anomalía climática en España y Europa. Nuestro país presenta unas precipitaciones abundantes de origen tormentoso y unas temperaturas más bajas de lo normal en esta época del año. La causa se encuentra en la circulación atmosférica de borrascas que se dirige de oeste a este por el Atlántico, que este año se está produciendo más baja. El anticiclón de las Azores se encuentra apartado en el océano, permitiendo la entrada de numerosas perturbaciones en nuestro país. De esta manera, las temperaturas y precipitaciones propias del norte de Europa las estamos teniendo nosotros, mientras que en aquellas latitudes, la situación es estable y soleada. El pasado lunes, la temperatura registrada en Madrid, estuvo cinco grados por debajo de la registrada en Oslo.


Según las previsiones de la Aemet hasta el día 24, España seguirá con un tiempo inestable y se producirán tormentas frecuentes hasta el día 17 de junio. Las temperaturas estarán entre uno y tres grados por debajo de lo habitual. En estas previsiones se incluyen las islas Canarias. Los expertos consideran que esta primavera es una excepción a la regla, a lo habitual en nuestro país, más soleado y cálido que el norte de Europa, y cuando se estaba produciendo una tendencia al alza de las temperaturas globales.

El deterioro de la capa de ozono

Se conocía desde hace años el deterioro de la capa de ozono, que nos protege de los rayos ultravioleta y de la radiación infrarroja. Era un agujero sobre la Antártida, que se está cerrando, desde que se descubrió su causa en los gases CFC, que han sido eliminados tras los acuerdos internacionales. Sin embargo, el problema se ha reproducido en otras latitudes, en concreto el ozono que se sitúa en las capas medias y bajas de la estratosfera, y entre, el paralelo 60 grados norte y el 60 grados sur, es decir, en la mayor parte del planeta. Por otra parte, en la troposfera, donde los seres vivos nos encontramos, la concentración de ozono no ha dejado de aumentar. Si bien compensa la caída que se produce en las capas más altas, es un contaminante y es dañino si lo respiramos. Forma parte del problema de la calidad del aire en las ciudades.


Para los expertos hay dos posibles causas del debilitamiento de la capa de ozono en las capas elevadas de la atmósfera. Por un lado, la existencia de nuevos compuestos contaminantes, los VSLS, que contienen cloro y bromo, unas substancias disolventes y desengrasantes, que se prodrían eliminar, si fueran estas, con un protocolo de acuerdo internacional, y por otro, el cambio climático, que estaría alterando la circulación de unas corrientes que mueven el aire a través de la estratosfera.

El incremento de las temperaturas


En la pasada semana ha saltado la noticia de que los últimos tres años han sido los más calurosos desde que comenzaron los registros en 1880. Lo afirma la Organización Metereológica Mundial (WMO), y añade que la temperatura media de la superficie del planeta el año pasado fue de 1.1 grados centígrados superior a la del periodo 1880-1900. El año 2016 mantiene el título de más cálido, con 1,2 grados por encima de esa referencia considerada como preindustrial. La tendencia general es ascendente, a parte de los que oscilen cada uno de los periodos anuales. Así, 17 de los 18 años más cálidos han sido registrados durante este siglo XXI.


España presenta datos similares al resto del mundo. Aquí, 2017 ha sido el año más cálido desde que comenzó la serie en 1965. La temperatura media mundial en este periodo fue 0,46 grados superior al promedio del periodo 1981-2010, mientras que en nuestro país, se ha elevado hasta 1,1 grados. Este calentamiento ha provocado un tiempo extremo en muchos paises que han vivido desastres climáticos. Se sabe que se ha producido una elevación de las temperaturas en el Ártico, que tendrá repercusiones profundas y duraderas en otras partes del mundo.

Ante el cambio climático


La semana pasada terminó la Cumbre del Clima de Bonn, donde los representantes de casi 200 países, debatieron sobre las normas de aplicación del Acuerdo de París contra el cambio climático. Tras arduas negociaciones, las grandes decisiones se pospondrán al año 2018. Tiene que ver con la forma en que se  pagará la factura de ayuda a las naciones en vías de desarrollo. Las grandes potencias industriales son clave en la lucha contra este fenómeno. Entre otras cosas porque son las mayores responsables de las emisiones que provocan el efecto invernadero. Sin embargo los distintos intereses nacionales, económicos y políticos les influyen decididamente. 


Alemania es un adalid de la lucha, pero casi un 40 % de la producción de electricidad proviene del carbón. China se ha comprometido significativamente con hechos y presupuesto para reducir su contaminación proveniente de los combustibles fósiles. EEUU se retiró con el presidente Trump del Acuerdo de París que no hará efectiva hasta 2020, influenciado por una ideología populista y oportunista. Urgen, sin duda, medidas efectivas porque el tiempo se agota para cumplir el objetivo de este acuerdo de evitar que la Tierra sobrepase un umbral de temperatura aceptable. Sin embargo, las previsiones para el año 2017 no son positivas. Las emisiones de dióxido de carbono provenientes de los combustibles fósiles y la industria crecerán un 2%, un nuevo récord histórico, tras encadenar tres años de estancamiento.


Cuatro bloques de países, EEUU, la Unión Europea, China e India, acumulan casi el 60% del dióxido de carbono de todo el planeta. Para 2017, las emisiones de los dos primeros caerán, un 0,4% y un 0,2% respectivamente, pero crecerán en los dos siguientes, un 3,5% y un 2%. El responsable de este incremento es el consumo del carbón. Para la ONU, es una prioridad eliminarlo como fuente de energía. Debería ser sustituído por las energías renovables, que solamente cubren ahora el 18% de toda la energía que se consume. El tema del carbón divide a Europa, mientras Reino Unido, Francia e Italia respaldaron una declaración que apuesta por el cierre de las centrales térmicas, Alemania, Polonia y España, se mostraron reticentes. En la cumbre de Bonn se dejó claro que para cumplir el Acuerdo de París era necesario terminar con el carbón antes de 2030 en los países de la OCDE, y antes de 2050, en el resto.

Los graves efectos del cambio climático

El pasado día 27 de septiembre, según noticias de prensa, se hicieron públicas las principales conclusiones del último informe del Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), creado por Naciones Unidas, por el que se llama la atención a los líderes políticos del mundo para que actúen a pesar de la crisis económica que se vive en una parte del mundo. El informe AR5 reúne las evidencias que los cambios en el clima son inequívocos. La atmósfera y los océanos se han calentado, las cantidades de nieve y hielo han disminuido, los niveles del mar han crecido, lo mismo que las concentraciones de gases de efecto invernadero. Cada una de las últimas tres décadas ha sido sucesivamente más cálida que las otras, y las olas de calor más frecuentes. La peor previsión eleva la temperatura a finales de siglo hasta los 4,8 grados.
Como el océano se calienta, los glaciares y las capas de hielo se reducen. En las últimas décadas, los bloques de Groenlandia y del Antártico, igualmente, han ido perdiendo masa. De esta manera el nivel del mar seguirá aumentando a nivel mundial. Se prevé que a final del siglo lo haga entre 26 y 82 centímetros. El nivel del Mediterráneo crece ya entre 2,4 y 8,7 milímetros por año. El informe asegura en un 95% que las actividades humanas sean la causa predominante del calentamiento global. en el siglo XX. Las emisiones de combustibles fósiles han provocado que las concentraciones de dióxido de carbono, metano y óxido nítrico hayan crecido un 40% desde los tiempos preindustriales. 
España es uno de los países más afectados por el cambio climático. La temperatura media ha subido en torno a un grado y medio en las últimas décadas, muy por encima de la media europea (0,9 grados) y aún más de la mundial (0,8). También el descenso de las precipitaciones es una señal clara de los efectos del calentamiento. Ello se debe a su situación en una zona de transición climática con dos ejes: Atlántico-Mediterráneo y África-Europa. Las masas de aire que vienen de África, y que antes iban al Atlántico, ahora van al Mediterráneo, que es uno de los mares más afectados junto con el Ártico.
Se necesitan, por tanto, soluciones drásticas en todos los países del mundo porque es un problema global que requiere soluciones de este calado. El único camino es la reducción de las emisiones de efecto invernadero por la utilización de las energías renovables, una reducción continua en los próximos años, la protección de los bosques, los oceános y los recursos hídricos de los que vivimos todos. Sin embargo parece que muchos aspectos del cambio climático persistirán durante siglos aunque las emisiones se detengan. Las temperaturas permanecerán a niveles elevados por la permanencia de los gases nocivos en la atmósfera.

ECONOMÍA SOSTENIBLE

A propósito de la Cumbre del Clima que arranca estos días en Copenague y el reciente anteproyecto de ley español de Economía Sostenible, en relación con los contenidos tratados en clase, podemos decir, que la llamada economía sostenible, respecto al medio ambiente, es un verdadero reto, y tal vez, única perspectiva que tienen todas las naciones, ante el progresivo y creciente deterioro climático, con resultados cada vez más catastróficos para el ser humano.
Llega la hora de transformar el sistema económico que ha permitido alcanzar el estatus que tienen los países más ricos de la Tierra, espejo en el que se miran los demás, porque resulta del todo inviable para las nuevas potencias económicas emergentes, si queremos asegurar el bienestar de futuras generaciones.
Resulta necesario que el bienestar material del mundo abarque al mayor número de personas sin destruir el medio ambiente necesario para la supervivencia, no de unos pocos, sino de todos.