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El examen de Historia del Arte de la EVAU


 El examen de Historia del Arte, como ha sido en los últimos años, consta de dos opciones, y cuatro preguntas cada una. En esta edición ha continuado la posibilidad de elegir las preguntas de la misma puntuación entre las dos opciones a causa de la pandemia. En general, la prueba este curso es bastante asequible, escorada hacia los primeros temas del programa. Solamente la imagen de la opción A, y cuyo comentario se puntúa con 2 puntos se refiere a una obra del siglo XIX, en concreto del escultor Auguste Rodin, titulada Los burgueses de Calais. De todas las manera se ha preguntado en la definición de términos por movimientos o técnicas de época contemporánea, además de las preguntas de autores, dos por opción.





En los temas a desarrollar se han elegido entre los más destacados del programa: La arquitectura griega del periodo clásico, y Velázquez. Finalmente, la segunda imagen a comentar, la perteneciente a la opción B, corresponde a una obra arquitectónica del arte español, el exterior de San Martín de Frómista, de estilo románico. Por tanto, observamos la siguiente distribución de los contenidos en las preguntas de dos puntos: dos preguntas sobre arquitectura, una sobre escultura y otra sobre pintura, siendo los estilos y épocas, griega, románico y medieval, pintura barroca, y escultura contemporánea. Entre los autores vemos en cada una de las opciones uno español, Juan de Herrera o José de Churriguera, dos italianos del Renacimiento, Ghiberti y Miguel Ángel. Un escultor clásico Praxíteles y otro medieval, Van der Weiden, y dos contemporáneos por opción, Delacroix y Mondrian por un lado, y por otro, Kandinsky y Le Corbusier. En la definición de términos, igualmente, hay un cierto paralelismo: un estilo medieval, otro de la Edad Moderna, uno del siglo XIX y otro del XX.

El arte de Marcel Duchamp


 Marcel Duchamp (1887-1968) es uno de los artistas más influyentes del siglo XX junto a Pablo Picasso, pero en una vertiente diferente. Llega a cuestionar el propio concepto de arte, hasta tal punto que se emparenta con las manifestaciones más radicales de la vanguardia, adelantándose a las corrientes conceptuales que nos encontramos después de la Segunda Guerra Mundial. Su trayectoria se expresa en una constante experimentación, que se inicia con el lienzo, Desnudo bajando una escalera (1912). Una obra que nos informa de su conocimiento del cubismo y del futurismo, en su pretensión del captar el movimiento, una constante que observaremos en su obra. 



Después le podemos inscribir dentro del dadaísmo norteamericano, junto a Francis Picabia y Man Ray.  En ese periodo crea los famosos ready-mades (ya hechos), los objetos manufacturados descontextualizados convertidos, con ironía, en obras de arte. Entre los más famosos tenemos, Fuente, un urinario masculino invertido, firmado como R. Mutt, en el que lo importante era la elección y manipulación de un objeto industrial, que había perdido su finalidad original, para adquirir un sentido artístico polémico. Igual de controvertida es la manipulación de la Gioconda de Leonardo da Vinci. Duchamp pinta bigotes a una reproducción del cuadro. La firma con su nombre y la titula, L.H.O.O.Q, que leído rápidamente en francés, significa, ella tiene el culo caliente



Por otra parte, el afán de experimentación del artista, le llevó a terminar una de sus obras más famosas, el Gran vidrio, titulada, La casada desnudada por sus solteros, donde muestra otra de sus preocupaciones, el erotismo. De hecho, en los años veinte, se inventó un alter ego femenino, al cual llamó Rrose Sélay, cuya lectura fonética en francés significa, el amor es la vida. Con este nombre firmaría muchas obras y fotografías. De esta manera, el arte actual nos ofrece intervenciones polémicas, muy provocativas, que sorprenden al espectador más identificado con el arte académico. Sin embargo, esta nueva estética, tan ligada al valor del proceso creativo, le debe mucho a la obra y concepciones artísticas de Marcel Duchamp.

El estilo de Picasso


 Pablo Picasso fue un artista genial, muy influyente en el desarrollo del arte contemporáneo del siglo XX. Su enorme talento supo absorber numerosas influencias para crear una perspectiva singular en la pintura. Arte y vida, la suya propia y la de su tiempo, confluyen igualmente en su mirada. Podemos hablar de un estilo personal independiente y libre que cambia con el tiempo. Tiene presente a los pintores del pasado, pues su padre era profesor de dibujo, y estuvo matriculado en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, muy cerca del Museo del Prado. Ese espíritu libre, le llevó a recibir las influencias de la nueva pintura que se desarrollaba en París, el centro artístico del momento, donde se fraguaban las vanguardias.




El primer estilo del artista de define por la tonalidad, primero azul de los cuadros, con temas tristes, que representan a mendigos y enfermos, entre 1900 y 1904, cuando cambia, seguidamente a la tonalidad rosa, con temas melancólicos relacionados con el circo. Picasso siempre mostró un portentoso dibujo, preciso en los detalles y creador de las formas. Este talento se observa en estas manifestaciones iniciales. Pero su desafío en el lenguaje pictórico fue con la creación del cubismo, uno de los movimientos vanguardistas más importantes de la primera mitad del siglo XX. Un movimiento que hunde sus raíces en la obra de Paul Cézanne y en la escultura ibérica y africana. El cuadro, Las señoritas de Aviñón (1907), concretaron diferentes experimentaciones en el nuevo estilo que rompe con la representación del espacio tridimensional de planos de color quebrados en ángulos agudos.




El artista desarrolló el cubismo propiamente dicho entre 1908 y 1916, primero el llamado analítico, de colores apagados y tonos ocres, verdes y grises, donde la representación de figuras estáticas y bodegones se descompone en una maraña de líneas y planos; luego el sintético, a partir de 1912, caracterizado por figuras de color uniforme y contornos geométricos. Además, la pintura se combina, con papeles pintados y otros objetos. Aparecen como temas instrumentos musicales, naturalezas muertas y retratos. Después de 1917, Picasso consolidará un estilo cubista menos constructivo, y creará obras como los Tres Músicos, sin embargo, un viaje realizado a Italia, y el contacto con los ballets rusos, le inspirarán una fase clásica de su pintura, que evolucionará entre 1923 y 1925. 




A finales de los años veinte y a lo largo de los años treinta, cuando Europa vive momentos dramáticos por la crisis económica y política por el avance del totalitarismo fascista, se encontrará próximo al movimiento surrealista. Su estilo se vuelve más expresionista, para representar el dramatismo de la época. La obra capital será Guernica (1937), una pintura comprometida con la Segunda Republica española, que se ve violentada por los avances de la sublevación militar en la Guerra Civil, que denuncia el horror ejercido sobre la población civil. Tras la guerra mundial, la temática se hizo más desenfadada y optimista, e hizo versiones de pintores clásicos como en Las meninas de Velázquez. Una auténtica manifestación de la alegría de vivir a través de la pintura.

Clase en el Museo del Prado


Ayer viernes realizamos una visita al Museo del Prado. Hemos aprovechado que el grupo de Historia del Arte de 2º Bachillerato tiene pocos alumnos. No hay nada mejor para nuestra materia que poder contemplar las obras maestras de la pintura española e internacional del museo madrileño. El recorrido podría resultar muy extenso, pero lo concretamos, partiendo del Greco, con un trayecto por la pintura barroca española, desde Francisco Ribalta hasta Murillo, pasando por Ribera, Zurbarán, Alonso Cano, y sobre todo nuestro Diego Velázquez. Fue muy rápida la observación de la escuela madrileña del siglo XVII, los pintores de bodegones y de flores de la misma época. Antes de terminar con el estilo barroco, no nos olvidamos de las obras maestras de Rubens, un pintor muy vinculado a nuestro Siglo de Oro.




La última parte de la visita la centramos en Goya, toda su extensa obra que exhibe el museo, salvo los cartones para tapices. Nos pareció muy adecuado que sus cuadros de historia estuvieran junto a las pinturas del mismo tema del siglo XIX, seguidas de las famosas Pinturas Negras. Podríamos haber continuado la visita viendo las obras maestras de otras escuelas y estilos, pero ya el recorrido había sido extenso. De todas maneras, no nos fuimos sin contemplar las pinturas del Bosco, con su extraordinaria originalidad.
 

Sensibilidad contemporánea


Los alumnos de 2º Bachillerato van a estudiar el arte de la edad contemporánea mediante la realización de trabajos individuales según los principales movimientos y artistas. Se agrupan bajo la denominación, SENSIBILIDAD CONTEMPORÁNEA, y constituyen el trabajo fin de curso. Trabajaremos, por tanto, de forma conjunta los contenidos de este periodo histórico, para luego ser expuestos en clase. En primer lugar tratarán la pintura romántica y realista, seguida de la impresionista y postimpresionista. No terminaremos el siglo XIX para tratar la arquitectura del hierro y la modernista, sin olvidar la Escuela de Chicago. En el siglo XX nos interesaremos por los movimientos de vanguardia. Primero el Cubismo, luego el Fauvismo, Expresionismo, Dadaismo, y el Surreralismo. También la arquitectura del Movimiento Moderno. Habremos sentado las bases para el estudio del arte de nuestros días.

La mirada postimpresionista


 La pintura occidental da un salto cualitativo con el llamado postimpresionismo a finales del siglo XIX. Dos pintores franceses y uno holandés, van a sentar las bases de la pintura de vanguardia de principios del siglo XX. Fueron incomprendidos en su tiempo, apenas vendieron sus cuadros o no lo hicieron. Solo tuvieron fama al final de su vida o cuando habían ya muerto. Luego el mundo artístico descubrió su portentosa influencia. El Cubismo, el Fauvismo, el expresionismo, mostraron su deuda con Paul Cézanne, Vicent van Gogh y Paul Gauguin. Aportaron una mirada nueva a la pintura, la del propio artista, que no pretende la representación fiel de la naturaleza, cada uno a su manera o estilo. El pintor representa la subjetiva reflexión artística del mundo objetivo, a través de una peculiar aplicación del color.




Uno de los más influyentes, sobre todo al final de su vida, fue Paul Cézanne. En obras como Los jugadores de cartas, o La montaña de Sainte-Victoire, exhibe un estilo alejado del impresionismo. La pincelada tiende a crear manchas uniformes y yuxtapuestas, figuras geométricas elementales para representar la realidad. La rápida aplicación de la pincelada impresionista para captar los efectos de luz, que configurasen el objeto, se ha sustituido por un trabajo más concienzudo, estímulo de la reflexión.



Van Gogh valora en la pintura la expresión de sus sentimientos y pasiones, para representar temas con un carácter simbólico de raíz religiosa. Dos años antes de su muerte, en 1888, se trasladó a Arlés, para recuperarse de su enfermedad mental. Allí realizó los cuadros más importantes que han ejercido mayor influencia posterior. Llama mucho la atención la calidad del color de su paleta y la expresión con pinceladas anchas y espesas, a modo de autoexpresión, de los cada vez más tormentosos pensamientos. Obras maestras de este periodo son, El dormitorio en Arles (1888), y La noche estrellada (1889).



Paul Guguin es hoy de los artistas más valorados por el mercado y los aficionados al arte. Sus cuadros que han salido a subasta se encuentran entre los más caros, como en otro tiempo lo fueron los de Van Gogh. En España podemos disfrutar, no sin dificultades, del famoso Mata Múa, perteneciente a la Colección Carmen Thyssen, una de sus obras sin duda más valiosas. Atrae mucho de este cuadro, y otras similares de su mano, la visión idílica, como exaltación del primitivismo indígena de Tahití. Expresa la felicidad vital y espiritual de las mujeres indígenas en comunión con la naturaleza, Una naturaleza representada con unos colores no percibidos de manera objetiva, sino por la interpretación simbólica del artista. Su estilo procedente del llamado cloisonné, practicado por el artista, Emile Bernard, y evolucionado en su trayectoria, será muy influyente en el fovismo de Matisse y el expresionismo alemán.


Pissarro y el Holocausto


 La historia del arte y la contemporánea se entremezclan en muchos casos, ambas van de la mano como en otras épocas del pasado. Según se producen obras pictóricas o escultóricas y los artistas insertos en la sociedad del momento a través de los clientes. Después con su intercambio, según pasan los años. La pintura, Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto de lluvia es obra de Camille Pissarro, pintor impresionista, en 1897. Pertenece a su última época cuando se trasladó por motivos de salud a Paris desde el campo. Este cuadro muestra la técnica impresionista al captar con pinceladas cortas los efectos de un día de lluvia sobre las calles. Tiene un punto de vista elevado, que él observa desde la habitación del hotel donde reside por aquellos años. La reforma urbana del barón Haussman había abierto grandes avenidas en la capital francesa. Desde la place du Theatre Français se contempla una profunda perspectiva donde los coches y paseantes pierden nitidez cuando todavía no había dejado de llover.




La obra se exhibe en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, es decir pertenece al Estado español que lo compró junto al resto de la colección del barón en 1993. Pero la polémica ha surgido desde hace más de veinte años cuando la familia Cassirer reclamó su devolución a pesar que fue adquirida legítimamente en una galería de Nueva York en 1976. El problema está que fue un cuadro que  su antigua propietaria, Lilly Cassirer en 1939 tuvo que malvender a un marchante nazi para obtener un visado de salida de Alemania para huir de la muerte. Luego tras su posterior venta, fue requisada por la Gestapo. Sabemos del afán expoliador de obras de arte de los nazis por toda Europa, que provocó que muchas obras desaparecieran o cambiaran de manos tras la guerra. Entre ellas se encontraron, especialmente, las de coleccionistas judíos.




Los dos procesos que se han realizado hasta la fecha en EEUU han dado la razón, según las leyes españolas, al museo como propietario legítimo, cuando se sabe que la antigua propietaria ya fue indemnizada por el Gobierno alemán por el valor que tenía el cuadro en 1958. Todo volvió a empezar cuando uno de los descendientes descubrió que se conservaba y reclamó su devolución. Este mes de enero saltó la noticia que se ha celebrado una vista ante el tribunal Supremo de EEUU que debe decidir si se aplican las leyes federales de ese país, que dan la razón a la familia, a pesar de todos los avatares posteriores del cuadro, que el museo ha publicado en una nota de prensa. Esperemos que la resolución judicial apoye la postura del Estado español, y podamos seguir conservándolo en Madrid.

La pintura de Manet


 Durante el segundo trimestre nos adentramos en la pintura y arquitectura moderna. Los alumnos conocen las manifestaciones propias del periodo que vamos a estudiar. El último tercio del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Entre ellas se encuentra la pintura impresionista, la de aquellos pintores que abandonaron los temas sociales del realismo, y se centraron en los efectos lumínicos al aire libre. Para ello emplearon colores puros siguiendo una técnica abocetada según los principios experimentales descubiertos en el momento. El pintor debía ser rápido en la ejecución, pues la luz al natural cambia constante, y los colores se ven a la vista humana de diferente manera. El maestro y precursor del movimiento, un grupo de pintores entorno a Claude Monet, que empezaron a exponer en Paris juntos, fue Edouard Manet, que se atrevió a dejar la pintura realista a la manera de Courbet, para tratar temas intranscendentes, de la vida moderna fugaz.




Manet estuvo influido por los grandes maestros como Velázquez, Rafael, Tiziano y Goya. Se sabe de su visita al Museo del Prado. También por la estampa japonesa. En la segunda mitad del siglo XIX se produjeron numerosos inventos en la ciencia y la técnica. La fotografía se convirtió cada vez más, desde su invención en un medio de masas. La luz artificial empezó a utilizarse. A la pintura solamente le quedaba transformarse, superar la reproducción mimética de la realidad, investigar en su propio medio para mostrar una interpretación artística original. Esto lo hizo Manet intentando ser el pintor de la vida moderna. En 1863 presentó al Salón oficial, El almuerzo sobre la hierba, que fue rechazado, por una parte por su técnica abocetada, por la forma de emplear el color, de ejecución inmediata, por otra por su tema un tanto escandaloso al presentar por este orden, restos de comida, una mujer desnuda entre dos jóvenes vestidos en un bosque.




Lo mismo podríamos decir del cuadro, Olimpia, también de la misma fecha que representa a una joven desnuda tumbada en una cama, mientras una mujer negra le lleva un ramo de flores. Se han visto en estos cuadros guiños a un gran maestro como Tiziano, autor del Concierto campestre y la Venus de Urbino, temas reinterpretados en clave moderna. Igualmente se ha visto la técnica y la forma de Velázquez en algunas de sus obras, como El pífano, una figura de cuerpo entero sobre un fondo neutro. Manet tuvo mala acogida en el Salón oficial, pero por otra parte, fue apoyado por su amigo, el escritor Emile Zolá, de quien hizo un retrato muy significativo. Finalmente, podemos destacar de su última época el cuadro, El bar del Folies Bergére, donde retrata a una camarera tras la barra llena de bebidas, al fondo un espejo que representa la sala llena de público, además la espalda de la camarera con un cliente de frente, reflejados. Un juego visual, donde el pintor representa los efectos visuales de la luz artificial sobre la mirada frontal del espectador. Por tanto, la impresión de luz y color, de los objetos y las personas representadas. Todo un manifiesto del nuevo espíritu.




La pintura realista y la sociedad de clases



 A mediados del siglo XIX, surge un nuevo estilo de pintura, el realismo. Coincide con el desarrollo de la industrialización y de una nueva sociedad, la de clases, basada en el nivel de riqueza de las personas. El grueso de la población pertenece a las clases desfavorecidas: el campesinado, y el nuevo proletariado, que ha participado, junto a la pequeña burguesía, en la revolución de 1848. En la misma fecha, Marx y Engels publican el Manifiesto Comunista. Las nuevas circunstancias influyen en los artistas en favor de un compromiso ético con las clases desfavorecidas. Por ello apuestan por una pintura que refleje la realidad de forma objetiva, sin ninguna retórica. En esta línea podemos destacar tres artistas franceses: Gustave Courbet, François Millet y Honoré Daumier.




Courbet fue un pintor de ideas socialistas que participó en la revolución de 1848 y en la Comuna de París. Su pintura fue revolucionaria en los temas y en la forma respecto al estilo romántico. Causó, de esta manera, escándalo al fijarse en la realidad de lo representado sin idealización. Inmortalizó, por ejemplo, a picapedreros, a su propio taller, un entierro popular, desnudos, y escenas de caza. Un entierro popular, en un pueblo donde buscó refugio, es el tema de una de sus obras capitales. En Ornans, realizó a modo de friso un retrato colectivo de más de 6 metros, que llamó la atención por llevar al lienzo un asunto que no era de interés para los artistas tradicionales. Igualmente, por aludir a la muerte de forma desapasionada y sin transmitir pensamientos elevados, sin contenido o argumento literario.



 François Millet reflejó en sus obras el trabajo campesino sin mayores pretensiones. Utiliza composiciones simples y figuras monumentales en paisajes que valoran los cambios de luz y de atmósfera. Honoré Daumier fue otro artista comprometido políticamente, para el que el arte es un instrumento de lucha para transformar la realidad social. Desarrolló una importante labor como caricaturista político empleando diferentes medios, la pintura, el dibujo, la acuarela, y especialmente la litografía. El tema, El vagón de tercera clase, lo desarrolló en una serie de obras, que muestran una precisa descripción de la realidad, mediante líneas fluidas y claroscuro.

Descubrimos el arte medieval


Estamos estudiando en 2º de ESO, el arte en sus distintas manifestaciones a través del proyecto, DESCUBRIMOS EL ARTE MEDIEVAL. Se va a extender durante dos trimestres del curso. Hasta el momento hemos llevado a cabo el estudio correspondiente al arte románico. Nos hemos centrado en los rasgos esenciales del estilo románico, referidos a los elementos propios de la arquitectura y la forma de entender la escultura y la pintura. Los alumnos, a parte de establecer las características principales, han tenido que buscar las imágenes de los ejemplos más significativos que se hayan en Europa y en España. Han podido comprobar que es un estilo, expresión de la organización feudal de la sociedad de la Alta Edad Media. El estilo se manifiesta en los monasterios de la orden de Cluny y en las iglesias de los caminos de peregrinación.



La escultura y la pintura románica están al servicio del mensaje espiritual de la época. Un mensaje simbólico centrado en la esencia del concepto religioso, que tiene como base las Sagradas Escrituras. El arte se pone a su servicio con una finalidad didáctica, en una sociedad en la que la mayoría de la población es iletrada. Lo observamos en las portadas, los capiteles, las fachadas, y los ábsides, decorados con esculturas y pinturas, al fresco en su mayoría. Para el segundo trimestre, que se iniciará en breve, vamos a hacer los mismo, pero en este caso, con el estilo gótico. Un cambio importante que expresa la nueva sensibilidad de la Plena y la Baja Edad Media. Un estilo que se prolongará en el tiempo hasta el siglo XV con la llegada del Renacimiento.



Un apartado especial corresponde al arte islámico, en concreto, el llevado a cabo en suelo español. Ocupa todo el periodo medieval, y lo estudiaremos como el anterior centrándonos en las características principales, los elementos más significativos y los ejemplos más relevantes. Para la realización del proyecto les proporciono un esquema básico y los ejemplos que tienen que buscar, la imagen y una pequeña información. Intentamos emplear un soporte digital, pero no descartamos el empleo de la impresión en papel y cartulina.

Nuestro museo imaginario


 

A lo largo de este curso, en la materia de Historia del Arte de 2º de Bachillerato, vamos a estudiar, un curso más, las obras de arte, tanto de arquitectura, escultura como pintura, y los autores seleccionados por la programación oficial del curso, mediante el proyecto, NUESTRO MUSEO IMAGINARIO, donde los alumnos tendrán que agrupar esas obras por épocas y estilos, para así tenerlas reunidas y facilitar su aprendizaje. Permitirá visualizarlas a golpe de ratón o pantalla, estimulando su estudio, gracias al soporte digital elegido para recoger la imagen o la información básica de la misma. Una imagen que podemos agrandar y reducir, disponiendo de la misma cuando la necesitemos rápidamente. El papel, así, tanto de un libro de texto o unos apuntes lo sustituimos por la flexibilidad y calidad que permite el soporte digital.

Características de la pintura romántica


 
Otra etapa en nuestro recorrido por el arte contemporáneo, corresponde al estilo romántico, que surgió casi al mismo tiempo que el neoclasicismo, y alcanzará su punto álgido en la primera mitad del siglo XIX. La sensibilidad romántica, que se manifiesta en todas las expresiones artísticas, apuesta por el individualismo, la mirada subjetiva del artista ahora convertido en un genio creador. Además, valora las emociones y los sentimientos, la capacidad expresiva frente al sometimiento a unas normas. Coincide con un mundo convulso por el cambio político y social de las revoluciones políticas y sociales. La pintura se muestra como el mejor medio para crear imágenes asociadas a la nueva sensibilidad.




Las guerras napoleónicas trastocaron el mapa de Europa. La exaltación de las costumbres nacionales, la lengua y la cultura de cada país, se encuentran en la base del nuevo espíritu. Nuestro continente, igualmente, se va abriendo a nuevas culturas, según se desarrolla la revolución industrial. Atrae en este momento lo pintoresco y lo distinto que proporcionan la culturas orientales o las nuestras más ligadas a la tradición. Se exalta el pasado medieval y concibe la naturaleza sometida a fuerzas sobrehumanas. La representación del paisaje será uno de los temas principales de la pintura. Una pintura que se caracteriza por predominio del color sobre el dibujo; los contrastes lumínicos y las composiciones dinámicas, llenas muchas veces de energía y dramatismo. 




Estas características las observamos en la pintura de autores como Théodore Gericault, en su emblemática obra, La balsa de la Medusa, que representa el momento de mayor dramatismo en el naufragio de esta fragata. Eugène Delacroix, expresa como ninguno, el espíritu de las revoluciones liberales y el nacionalismo de principios del siglo XIX. Así lo observamos en obras como La Libertad guiando al pueblo, o La matanza de Chíos y Grecia expirando en las ruinas de Missolonghi. Varias de sus obras se inspiran en el mundo oriental como La muerte de Sardanápalo o Mujeres de Argel. Las escuelas inglesa y alemana son las más importantes en la representación del paisaje romántico. Los fenómenos de la naturaleza como las tormentas o las tempestades son similares a la expresión de los sentimientos más exaltados. 




Frente al desarrollo urbano e industrial destructivo, el paisaje levemente humanizado nos llevan a la Arcadia feliz o si están poblados de ruinas, expresan la nostalgia por el pasado perdido. Ejemplos de esta corriente, los vemos en la obra de John Constable, representando la campiña inglesa. Capta en pinturas como El carro de heno, la vida tranquila del trabajo agrario, influidos por los cambios atmosféricos y lumínicos. Éstos se vuelven el tema principal en los cuadros de William Turner, en concreto, en Vapor, lluvia y velocidad. Finalmente, el paisaje adquiere un carácter simbólico y religioso en la pintura de alemán, Caspar David Friedrich, donde combina elementos y figuras del primer plano, frente a un fondo de espacio inmenso lleno de misterio, como en El caminante sobre el mar de nubes.

El taller de Leonardo da Vinci


El Museo del Prado organiza una pequeña pero significativa exposición sobre el taller de Leonardo da Vinci y su manera de enseñar pintura a sus discípulos, titulada, LEONARDO Y LA COPIA DE MONA LISA. NUEVOS PLANTEAMIENTOS SOBRE LAS PRÁCTICAS DEL TALLER VINCIANO. Se centra en tres obras que se realizaron en ese ámbito, Mona Lisa del Museo del Prado, la Santa Ana del Hammer Museum, y el Salvator Mundi de Ganay. Todas ellas coinciden que son copias realizadas por el mismo autor, hasta ahora desconocido, que trabajaba en el taller de Leonardo. A través de procedimientos técnicos como la reflectografía infrarroja se ha podido deducir mucho más, aparte de esa autoría, debido a la coincidencia en el estilo del trazado subyacente y en la manera de construir las carnaciones.




Sabemos que en el taller de Leonardo había un modo de trabajar común, aparte de las influencias formales. El aprendizaje junto al maestro estaría centrado en la educación de la mirada y en que supiesen comprender los fenómenos lumínicos y cromáticos que fueron objeto de sus investigaciones. Les dejaba gran libertad, siempre que mantuviesen la calidad final y los objetivos propios del arte de la pintura que tanto demostró en sus escritos conservados. Leonardo autorizó la copia, como observamos del retrato de Mona Lisa,  a partir de sus prototipos, ya sean pinturas o dibujos, y además, en ocasiones, intervino en ellos. El genio, supervisaba los trabajos de pintura de los discípulos después de haberles proporcionado modelos dibujados, y en algún caso, de obras que nunca llegó a pintar, como el tema de Leda y el cisne. La huella de Leonardo, por tanto, no sólo se manifestó en los discípulo directos, sino en pintores contemporáneos como Andrea del Sarto, Rafael Sanzio, y los españoles, Fernando Llanos y Fernando Yáñez de la Almedina.

Características de la pintura neoclásica


 Los profundos cambios políticos, sociales y económicos al inicio de la Época Contemporánea, tienen su equivalente en las transformaciones estilísticas. Frente al estilo Rococó propio de la nobleza del Antiguo Régimen, surge el Neoclasicismo, en el que se tiene como modelo la antigüedad grecolatina, como mejor forma de expresar los valores universales propios de los nuevos tiempos. Se adecua al pensamiento de la Ilustración que exalta la razón, que trata de mejorar la vida de los súbditos al aplicar reformas educativas para obtener la felicidad y el progreso social. La búsqueda de la belleza ideal y la perfección artística se corresponde con la rectitud moral, y la defensa de valores como el patriotismo, la dignidad y el heroísmo.




La pintura neoclásica valora la línea, el dibujo sobre el color. La claridad y serenidad compositiva frente a los grandes escorzos y decoraciones. Tiene un finalidad educativa y moralizante. Un lenguaje sobrio para expresar las aspiraciones de la burguesía revolucionaria, que debe convertirse en un elemento transformador de la sociedad.  El pintor francés, Jacques-Louis David es el mejor ejemplo de artista neoclásico. Además comprometido con la Revolución Francesa, para terminar al servicio de Napoleón. La huella de la influencia clásica se observa primeramente en El Juramento de los Horacios (1786), donde representa un tema de la historia de Roma de carácter patriótico. Las arquitectura, los vestidos de los personajes, la composición equilibrada, nos recuerdan aquel pasado glorioso, en la que un grupo de hermanos van a sacrificar su vida.




En Marat asesinado (1793), un vacío se cierne sobre el cuerpo muerto del revolucionario, que exalta su dignidad y compromiso moral. El propio artista participó durante el periodo jacobino en la Convención republicana. Según evoluciona la marcha de la revolución, sus temas cambian en favor de un nuevo régimen más moderado, como expresa en El rapto de las Sabinas (1799), y finalmente al servicio propagandístico de la figura del emperador Napoleón Bonaparte. En este periodo el estilo neoclásico se convertirá en una moda que se aplica a la decoración o el vestido a la manera del imperio romano, y será adoptado por la nobleza europea, como observamos en el retrato de La marquesa de Santa Cruz, (1805), pintado por Francisco de Goya.




El Imperio de Justiniano


 En los muros del presbiterio de la iglesia de San Vital de Rávena se encuentran dos mosaicos que representan a Justiniano y Teodora, y sus respectivas cortes, llevando ofrendas a la que sería el templo más importante de la ciudad, capital de su imperio en Italia. Justiniano aparece vestido de color púrpura con nimbo junto al obispo de la ciudad, Maximiano, y seguramente, el general Belisario. Justiniano se muestra, así, como máxima autoridad, que une los poderes políticos y religiosos. Por aquella época, a mediados del siglo VI, han culminado con éxito las campañas militares que pretendía revivir el imperio romano de Occidente, que había caído por las invasiones de los pueblos germanos el año 476.




El reinado de Justiniano I (527-565) es la época de mayor esplendor del llamado Imperio Bizantino, entidad política que continúa el imperio romano de Oriente, creado a la muerte de Teodosio en el año 395 con capital en Constantinopla. Logró sobrevivir porque rechazó hábilmente a los pueblos invasores procedentes del centro de Europa y Asía. Serán estos éxitos militares, la derrota de los persas, lo que llevará a Justiniano a dirigir sus objetivos a Occidente. Primero, por el norte de África hasta el sur de España, después se hará con Italia, donde establecerá la capital en Rávena. Para ello se valió de eficaces generales como el mencionado Belisario y Narsés.




El emperador concentraba todo el poder político y religioso en todo el territorio. Se valía de una eficaz administración de funcionarios y militares para controlar las provincias en las que se dividía. Gran parte de las riquezas del imperio provenían de la situación estratégica de Constantinopla entre Europa y Asia, donde llegaban las rutas del lejano Oriente. Además, fabricaba sus propios productos de lujo como marfiles, sedas, tapices, y esmaltes. De todas las maneras, la agricultura, organizada en grandes propiedades, siguió siendo la base de la economía bizantina.




Si durante este periodo se llegó a revivir el imperio romano de Occidente, igualmente coincide con una época de esplendor cultural. Caracterizado por un lado, por la codificación del Derecho romano, llamada, el Corpus Iuris Civilis, uno de los más importantes legados del mundo antiguo; por otro, por el desarrollo de un estilo artístico, arquitectónico, sobre todo. El ejemplo más destacado es la basílica de Santa Sofía de Constantinopla, construida por los arquitectos, Artemio de Tralles e Isidoro de Mileto. Un edificio singular que combina la planta basilical y central, con una cúpula única por su tamaño en toda la Edad Media. El estilo arquitectónico bizantino se definirá por el desarrollo de los espacios interiores abovedados con cúpulas sobre pechinas y los muros decorados con mosaicos de temática religiosa sobre fondos dorados. Bizancio se define como la unión de la cultura latina y la griega a la que ayudo a perdurar.

Arte e Historia Contemporánea

 

A lo largo de este curso vamos a realizar el proyecto ARTE E HISTORIA CONTEMPORÁNEA. En los tres trimestres estudiaremos el arte más importante del momento, los artistas, los estilos y las obras, de la pintura, escultura y arquitectura. Nos ayudarán a tener una visión más completa de aquellos personajes que protagonizaron los acontecimientos más relevantes. Según lleguemos al siglo XX, completaremos nuestro estudio con la fotografía y el cine. Lo mismo que las producciones literarias amplian la comprensión del pasado para el historiador, tener presente sus intereses estéticos, muestra igual relevancia, convirtiéndonos en otro tipo de historiador, el del arte. En el primer trimestre, la época de las revoluciones que dejaron atrás el Antiguo Régimen, e inauguraron el mundo contemporáneo con las transformaciones políticas y económicas liberales, nos ocuparemos de la figura de Goya y los estilos Neoclásico y Romántico. Asociados a las transformaciones urbanas e industriales, terminaremos con el estudio de la arquitectura del hierro, y el estilo realista en pintura.

La pintura rupestre


 Hemos empezado el estudio de la Historia de España con la Prehistoria. Uno de sus enunciados más destacado corresponde a la pintura rupestre o parietal, aquella realizada en las paredes de las cuevas o abrigos al aire libre. La más antigua apareció en la península durante el Paleolítico Superior, entre los 40.000 y los 10.000 años. Corresponde a una actividad artística superior fruto del grado de desarrollo intelectual, similar al hombre actual del Homo sapiens, que llegó por aquellas fechas a nuestro territorio. Fueron realizadas en el interior de las cuevas convertidas en lugares sagrados. Representan animales aislados, sobre todo bisontes, además de caballos y ciervos.




Las figuras son a menudo polícromas, con un estilo realista y detallado. Para ello empleaban pigmentos de diferentes colores, especialmente el rojo y el negro. Los animales se representan estáticos o en movimiento, con diferentes posturas. Los primitivos artistas paleolíticos tuvieron la intención de representar la profundidad y el volumen, para lo que emplearon los abultamientos de la piedra. Además de estas representaciones figurativas, aparecen signos abstractos y estampaciones de manos. Las pinturas más importantes de la península se encuentran en la Altamira, dentro de un conjunto más amplio de ejemplos en Cantabria y Asturias, y a su vez en Francia, que forman la pintura franco-cantábrica, unidas por semejantes rasgos estilísticos y temáticos.




Una de las principales incógnitas reside en su significado. Tal vez poseyeron un sentido mágico, el propiciar la caza o favorecer la fecundidad del grupo social. También, pudieron tener un sentido religioso, de gran valor espiritual y simbólico. Igual problema presenta la pintura realizada posteriormente entre el Mesolítico y el Neolítico (entre 7.000 y 4.000 años), esta vez, en cambio situadas, no en la profundidad de una cueva, sino en abrigos rocosos de la vertiente levantina, por ello se lo ha llamado arte rupestre levantino. Presenta diferencias notables respecto a la precedente. Aparece continuamente la figura humana formando escenas, que corresponden a condiciones sociales y económicas más avanzadas. Así observamos conjuntos referidos a la caza, a la guerra, a la recolección, a la  domesticación de animales y danzas rituales, entre otras.




Las figuras de hombres como animales son estilizadas, casi esquemáticas y monocromas, de un sólo color, pudiendo emplear el rojo o el negro. El artista tiene una finalidad narrativa, de reflejar la acción. Su localización al aire libre ha propiciado muchas veces su mal estado de conservación. Podemos nombrar numerosos ejemplos, destacando las pinturas de Cogull (Lérida) y Valltorta (Castellón).


El examen de Historia del Arte de la EVAU 2021


 El examen de Historia del Arte, como estaba previsto, se presenta dividido en dos opciones. La persistencia de la pandemia ha mantenido la posibilidad que las dos opciones no sean cerradas, sino que el alumno pueda elegir dos preguntas de dos puntos entre los dos temas y las dos láminas, y dos preguntas de tres entre las definiciones y los artistas. El resultado muestra un examen bastante asequible para los estudiantes en todos los aspectos. En la opción A, se combina el tema de La escultura romana con la obra de Goya, Los fusilamientos del 3 de mayo; y en la opción B, La pintura italiana barroca, con la imagen interior, de la Santa Capilla de París.


Los temas exigidos, son relevantes en el programa, aunque la arquitectura romana sería más significativa, si se pretendía preguntar un estilo de la antigüedad romana. Igualmente, se podría decir del aspecto escogido del barroco italiano. Por otra parte, aunque si es apropiado preguntar obras más representativas del la escultura romana, tal vez no lo sea de la pintura barroca, pues más que obras, destacan importantes autores como Caravaggio o Aníbal Carraci con sus respectivos ejemplos. Seguramente para no coincidir con las opciones que preguntan a los artistas.



En cuanto a las definiciones observamos un predominio de términos de estilos contemporáneos, sobre todo en la pregunta, B.3 Por otra parte, entre diez autores, se combinan un escultor griego, dos arquitectos renacentistas, un pintor y un arquitecto barroco, y cuatro artistas contemporáneos, tres pintores del romanticismo, del impresionismo y postimpresionismo,  y un arquitecto del siglo XX. Por tanto, lo que se puede considerar preguntas más largas y teóricas, tienen como límite el siglo XIX, las de respuesta más breve avanzan hasta el último siglo antes mencionado. Lo que parece adaptarse a lo que ha sido el desarrollo del curso, más detallado y profundo al principio, menos al final del mismo.