Oligarquía y caciquismo


 A finales del siglo XIX, se produjo la llamada crisis del 98, a causa de la pérdida de las últimas colonias que poseía España en América y Asia, tras la derrota en la guerra hispanoestadounidense de ese año. Tras este descalabro, surgió, como consecuencia, la necesidad de abordar el deterioro del sistema político, los problemas sociales del momento, y la modernización del país. Este replanteamiento llevado a cabo por intelectuales y políticos, se llamó regeneracionismo. Una nueva forma de sacar a España de la situación de atraso en la que se encontraba, y que fue abordada en los años sucesivos desde el poder. También por intelectuales como Joaquín Costa que perteneció a la Institución Libre de Enseñanza, y a distintas academias donde desarrolló una importante labor como jurista, político, historiador, y economista.




Joaquín Costa publicó en 1901 uno de sus libros más relevantes, Oligarquía y caciquismo, donde diagnosticaba los defectos más importantes del sistema de la Restauración. Un texto de este clásico de la política del momento, nos ha permitido abordar los problemas más significativos de su funcionamiento. Sobre todo, cuando nos afirma que era un régimen oligárquico, no parlamentario, donde las instituciones, más que moderar, le servían. Los vicios y corruptelas no serían la excepción del mismo, sino la regla, fundamento esencial de su particularidad. Por otra parte, los oligarcas y caciques forman un cuerpo extraño, ajeno a la Nación. Por lo tanto, no son una clase directora o gobernante, perteneciente a partidos políticos. Una ideas que nos han hecho reflexionar desde el punto de vista histórico. Permiten extraer una enseñanza fundamental para comprender el presente.

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