Mostrando entradas con la etiqueta HISTORIA DE ESPAÑA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta HISTORIA DE ESPAÑA. Mostrar todas las entradas

Los exámenes de Historia de España de la EVAU


 Desde hace tres años, motivado por la pandemia, al examen de la EVAU en Historia de España se dedican dos días, el primero para los alumnos de ciencias, y el segundo para los de sociales y humanidades. Además, pueden elegir entre las dos opciones en las que se divide la prueba, si las preguntas tienen la misma categoría, ya sea cuestiones breves, fuentes históricas, y tema o comentario de texto. En la edición de este curso, el primer examen para los alumnos de ciencias, si dejamos al margen las cuestiones breves, las preguntas están centradas en dos bloques sólo, el 5º y el 12º. De esta manera nos encontramos una fuente de cada uno de ellos, una tabla con los resultados de las elecciones generales para el Congreso de los Diputados de 1977, y el cuadro de Goya que encabeza este texto. También, en el tema preguntan por el reinado de Fernando VII, y el texto corresponde al discurso del presidente Felipe González en el acto de adhesión de España a la CEE.




En examen para los alumnos de sociales y humanidades es un poco más variado, pues tienen preguntas de cuatro bloques diferentes, 5º, 8º, 11º, y 12º. De esta manera, la primera fuente es una tabla sobre la construcción del ferrocarril, una pregunta clásica en estos exámenes; el tema corresponde a las etapas políticas de la democracia; la segunda fuente es una imagen de una cartilla de racionamiento; y el texto, corresponde al reinado, una vez más de Fernando VII. Por tanto, dicho reinado ha caído en las dos pruebas, una como texto y otra como temas. Igualmente habría que decir de la repetición del bloque 12º, aunque de enunciados diferentes. Un hecho que concuerda con una circunstancia similar en la edición pasada, por lo que podemos destacar la importancia, un tanto excesiva, que en estas últimas ediciones se está dando a los últimos contenidos del programa.

El Museo del Prado durante la guerra


 
Las obras maestras del Museo del Prado corrieron graves riesgos de ser destruidas en la Guerra Civil española por los bombardeos de la aviación franquista sobre la capital. Madrid permaneció sitiado desde el otoño de 1936 hasta el final de la contienda. El ejército popular se propuso resistir hasta el final bajo el lema, No pasarán. En un determinado momento, tuvieron que ser trasladadas a Valencia a la vez que el gobierno abandonaba Madrid, ante el riesgo de su pérdida. La película, LA HORA DE LOS VALIENTES, de Antonio Mercero, nos cuenta este episodio, y además una historia de ficción donde un vigilante anarquista, que se sabía la vida de Goya, va a conservar en su casa su Autorretrato con 69 años, que había quedado olvidado entre los escombros del edificio.





El joven vigilante intentará devolverlo a los encargados de la República, pero un intenso bombardeo impedirá que eso ocurra. Le será robado por un falangista infiltrado en el Madrid republicano, para luego volver a recuperarlo. Lo conservará la mayor parte del tiempo en el respaldo de la cuna de su hijo. Finalmente, la guerra termina, y logra devolverlo a las paredes del Museo, por esas fechas de 1939, vacío todavía, después de ser perseguido por las calles, hasta ser fusilado frente al mismo, simulando la pose del personaje principal de otro cuadro del genio aragonés, los Fusilamientos de la Moncloa. De esta manera, la pintura de Goya se convierte en el hilo argumental frente a los horrores de la Guerra Civil. En este sentido, además, nos sirve para aproximarnos a este acontecimiento fundamental de la Historia de España contemporánea.

Tarea especial. Guernica


 Estos días vivimos la actualidad de la guerra en Ucrania, donde día tras día vemos las imágenes de los bombardeos de la artillería rusa contra las ciudades y los civiles indefensos. El presidente de esta noble nación llamó a la resistencia contra un invasor mucho más fuerte y armado. En las palabras que dirigió al parlamento español por videoconferencia, recordó la destrucción de la ciudad vasca por la Legión Cóndor en abril de 1937. En numerosos foros, igualmente, se ha comparado esa contienda con lo que está padeciendo Ucrania, por eso el conjunto de tareas que vamos a realizar dentro del aula hasta final del curso se llamarán GUERNICA, en honor de aquel acontecimiento, y al cuadro que simboliza el horror de la guerra.




Este último conjunto de tareas supone estudiar brevemente la historia española contemporánea, especialmente, el periodo, todavía muy influyente hoy en día, de la Segunda República y la Guerra Civil. Supondrá la visualización de vídeos explicativos, el debate en clase sobre distintos temas suscitados, la elaboración de un dossier de contenidos, el análisis de una película ambientada en la época, y la actividad de copiar el cuadro, en grupo o individualmente, para luego ser expuesto. Nos acercaremos, por tanto, al trazo y a la tonalidad misma del lienzo, a su simbolismo, ideado, en su momento, por Pablo Picasso, y fotografiado por Dora Maar.

El Colegio Madrid en Ciudad de México


En las últimas semanas hemos llevado a cabo el estudio de la Segunda República y la Guerra Civil. El nuevo periodo nació con la esperanzas puestas en la modernización de nuestro país, tras la dictadura de Primo de Rivera. Un amplio programa de reformas se llevaron acabo en los dos primeros años de mandato de la coalición republicano-socialista. Entre ellas destacó la reforma educativa, que pretendía aquello que echaron en falta los regeneracionistas desde principios del siglo XX, la mejora de la educación del pueblo, esencial para el desarrollo de la nación a todos los niveles. Durante la República se construyeron miles de escuelas y se formaron muchos más maestros, para incorporarse a los centros educativos a lo largo del territorio. La educación debería ser un derecho universal, laica y gratuita, donde se empleasen los métodos pedagógicos más innovadores del momento. Constituyó uno de sus logros más destacados.




La Guerra Civil frustró este proyecto. Numerosos maestros fueron asesinados y otros depurados por el nuevo régimen dictatorial. Sin embargo, fuera de España, el gobierno en el exilio de la Segunda República fundó centros educativos en México para formar a los niños provenientes de la contienda bélica. De esta manera, un grupo de maestros y directivos continuaron la labor educativa republicana. El Colegio Madrid es uno de aquellos centros que se fundó en 1941 en Ciudad de México, para impartir clases de primaria. Lo integraban esos docentes y planificadores, que fueron acogidos generosamente por el régimen de Lázaro Cárdenas. Como nos informa el mismo centro: El proyecto pedagógico del Colegio Madrid se basó en los valores republicanos de justicia, equidad y democracia y tuvo como antecedentes directos las ideas de la Escuela Nueva, así como la Institución Libre de Enseñanza y el Instituto Escuela, centros emblemáticos de finales del siglo XIX y principios del XX en España.




El Colegio Madrid, posteriormente, se fue adaptando a los nuevos tiempos, ampliando los niveles hasta llegar al Bachillerato. En 1973, ante la inminencia del fin del gobierno republicano español, y del exilio, se convirtió en una Asociación Civil sin ánimo de lucro, cuyo único objetivo es el de preservar su obra educativa y cultural. Hoy el Colegio Madrid está integrado en la red de Centros españoles en el exterior, e imparte sus títulos oficiales. (A la memoria del maestro José Gil Ruíz).

La crisis del liberalismo de entreguerras


El fin de la Primera Guerra Mundial supuso un punto de inflexión decisivo para la historia de Europa. Los países beligerantes se fueron recuperando de las heridas de la contienda. Se ampliaron los derechos individuales entre los que se encontraba la ampliación del sufragio a las mujeres. El sistema parlamentario y pluripartidista era el más común en nuestro continente. Un clima de prosperidad y optimismo se mostró en los llamados Felices Años Veinte. Sin embargo, era necesario afrontar con las reformas oportunas los nuevos desafíos que iban surgiendo. Entre ellos, la creciente desigualdad económica entre la población que había provocado el desarrollo capitalista. Las masas obreras y campesinas estaban insatisfechas ante el desigual reparto de la riqueza. La Revolución soviética de 1917 era un ejemplo para solucionar los problemas.



Ante la creciente conflictividad social y la ineficiencia económica propia de algunos países, el sistema político liberal, tuvo que realizar un esfuerzo extra para afrontar los nuevos tiempos. La mayoría de los países no disponían de una organización política sólida, y abrazaron soluciones dictatoriales nacionalistas de derechas entre los años 1922 y 1939, que se incrementarían con la Gran Depresión mundial. La clase burguesa y media quería que un Estado fuerte impusiese disciplina y cohesión nacional, mientras las clases bajas encontraban la solución en la revolución. La democracia liberal, por tanto, solo subsistió en las naciones con más tradición. Las demás en vez de profundizar en las reformas políticas que mejorasen la vida de los ciudadanos recurrieron a la solución autoritaria, e incluso al fascismo y al nazismo con la creencia que era el único modo de preservarlo, cuando implicaba su destrucción a medio plazo.



Uno de esto países que en los años veinte abrazó un régimen dictatorial, fue España, cuando el rey Alfonso XIII, en vez de encabezar la reforma del régimen de la Restauración, ya deteriorado tras la larga vigencia de la constitución de 1876, recurrió, ante los crecientes problemas políticos y sociales, al nombrar como presidente al capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, tras el pronunciamiento militar contra el gobierno constitucional el 13 de septiembre de 1923. Quedó en evidencia que el viejo régimen no podía afrontar problemas tan graves como la crisis marroquí sin una actuación conjunta y responsable de las fuerzas políticas que implicase a toda la nación. Sería la primera etapa en una evolución que volvería a aparecer en 1936.

La imagen del pasado coloreada


 Sabemos de la importancia de la imagen fotográfica para el conocimiento histórico del pasado. La gran mayoría de las imágenes desde finales del siglo XIX hasta avanzado el siglo XX, fueron realizadas en blanco y negro. En conjunto, son fotografías periodísticas y documentales, además de simples retratos. Hoy está de moda restaurar dichas imágenes dotándolas de color. Supone un valor añadido a la fotografía, pues nos permite viajar al pasado sin los obstáculos de distancia e irrealidad que proporciona el blanco y negro, para comprenderlo mejor, al percibirlo más próximo a la realidad de lo que fue la imagen captada por una cámara en blanco y negro. Las redes sociales y las publicaciones dan cuenta de este afán de transformar imágenes en blanco y negro del pasado, del lejano y el reciente. 




La calidad artística de muchos fotógrafos pioneros que desarrollaron su labor en momentos clave de nuestra historia contemporánea como los periodos de la Segunda República, la Guerra Civil, o el mismo franquismo, ven revalorizado su trabajo en la actualidad por la labor restauradora de los artistas y diseñadores que hacen un esfuerzo en aproximarnos sucesos clave de la Historia de España. Una representante de ellos es Tina Paterson, alias de David Rodríguez, que se ha centrado desde 2018, en colorear fotografía de nuestro pasado. Ha tomado para ello, ejemplos ya conocidos que están en archivos o colecciones, o también perdidos, y que han sido digitalizados recientemente. El resultado es espléndido para cualquier aficionado a la historia del medio, y al estudio del pasado, por las numerosas ventajas de percepción del mismo.




Por otra parte, no podemos pasar por alto que dicho fenómeno lo encontramos, también desde tiempo atrás, y ahora, de forma más intensa en la imagen cinematográfica, particularmente de carácter documental. No me refiero al cine que si podría tener detractores, pues supone una alteración sustancial de una obra de arte. Así, se han llevado a la restauración en color de imágenes significativas de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, aunque en la actualidad, ya se pueden encontrar, incluso, las pequeñas películas realizadas por los inventores del medio. Igualmente se observa documentos grabados por la televisión en blanco y negro de artistas de la música de la segunda mitad del siglo XX, que hoy cobran vida en color, para hacerlos accesibles al usuario de las redes sociales.

Oligarquía y caciquismo


 A finales del siglo XIX, se produjo la llamada crisis del 98, a causa de la pérdida de las últimas colonias que poseía España en América y Asia, tras la derrota en la guerra hispanoestadounidense de ese año. Tras este descalabro, surgió, como consecuencia, la necesidad de abordar el deterioro del sistema político, los problemas sociales del momento, y la modernización del país. Este replanteamiento llevado a cabo por intelectuales y políticos, se llamó regeneracionismo. Una nueva forma de sacar a España de la situación de atraso en la que se encontraba, y que fue abordada en los años sucesivos desde el poder. También por intelectuales como Joaquín Costa que perteneció a la Institución Libre de Enseñanza, y a distintas academias donde desarrolló una importante labor como jurista, político, historiador, y economista.




Joaquín Costa publicó en 1901 uno de sus libros más relevantes, Oligarquía y caciquismo, donde diagnosticaba los defectos más importantes del sistema de la Restauración. Un texto de este clásico de la política del momento, nos ha permitido abordar los problemas más significativos de su funcionamiento. Sobre todo, cuando nos afirma que era un régimen oligárquico, no parlamentario, donde las instituciones, más que moderar, le servían. Los vicios y corruptelas no serían la excepción del mismo, sino la regla, fundamento esencial de su particularidad. Por otra parte, los oligarcas y caciques forman un cuerpo extraño, ajeno a la Nación. Por lo tanto, no son una clase directora o gobernante, perteneciente a partidos políticos. Una ideas que nos han hecho reflexionar desde el punto de vista histórico. Permiten extraer una enseñanza fundamental para comprender el presente.

El régimen de la Restauración



 La instauración de un régimen liberal y constitucional fue durante el siglo XIX un proceso lento y lleno de sobresaltos causados por los sucesivos pronunciamientos militares. La monarquía al principio de la centuria abrazó el absolutismo contra la Constitución de 1812 para luego ponerse al frente de un nuevo régimen acorde con los nuevos tiempos. Surgieron numerosos obstáculos. En primer lugar, la división entre los partidos liberales, tanto los moderados como los progresistas. La intervención de los militares que apoyaban a una de estas alternativas. La resistencia de la propia institución monárquica de avanzar en las reformas y en la modernización del país. El freno llegó a ser tal que la reina Isabel II tuvo que abdicar por la revolución Gloriosa de 1868. El llamado Sexenio democrático terminó con la instauración de la Primera República.




A finales de 1874, tras el golpe de estado del general Martínez Campos se restauró la monarquía borbónica, en la figura de Alfonso XII, a quien su madre había cedido el trono. Antonio Cánovas del Castillo será la figura clave del periodo. Estableció las bases del nuevo régimen entorno a la figura del rey. Un rey soldado que actuaría de moderador en el turno pacífico de dos partidos principales, uno conservador y otro liberal. Se instauraría el bipartidismo a la manera británica, que daría estabilidad al régimen. Serían innecesarios por tanto los pronunciamientos para la alternancia en el poder de los partidos principales, denominada turnismo. Una alternancia basada en el fraude electoral y en un sufragio restringido.




El turnismo de los partidos Conservador de Cánovas y el Liberal de Sagasta, constituye junto a la Constitución de 1876, los pilares básicos del nuevo sistema político. Una constitución en la que la soberanía es compartida entre el rey y las cortes, dentro de un estado confesional católico. La muerte prematura del monarca en 1885, obligó a su viuda a acceder a la Regencia. Los dos grandes partidos, tras el pacto de El Pardo, consolidaron el turnismo. La llegada del partido Liberal al gobierno permitió una serie de reformas que abrieron el nuevo régimen a la participación de otras fuerzas políticas, así como la aceptación de aquellos derechos y libertades suprimidos. Si bien el nuevo rey logró derrotar al carlismo y puso fin a la guerra de Cuba, según el paso del tiempo, emergió la oposición del nacionalismo vasco y catalán. Igualmente, se hacía cada vez más evidente el problema social a consecuencia de la penosa situación de los obreros industriales y los campesinos.




La pérdida definitiva de las colonias después de la nueva guerra en Cuba en la que intervino EEUU, causó una profunda crisis, la del 98. Tanto políticos de los dos partidos como intelectuales y literatos, lanzaron la opción de la regeneración de España que pasaba por un cambio en el sistema político a través de una serie de reformas que suponían la mejora de la situación popular. Tras la subida al trono de Alfonso XIII en 1902, todavía continuaría el régimen asediado por numerosos problemas derivados de su escasa evolución política y las nuevas circunstancias internacionales. El punto final fue en 1931 con la proclamación de la Segunda República.

Fotografía e Historia


La imagen fotográfica es un documento histórico de primer orden. Muy pronto, desde que se difundió la técnica ha servido para documentar monumentos arquitectónicos, personajes de nuestro pasado o paisajes urbanos o naturales. En un principio las cámaras pesadas y el procedimiento para captar fotografías requería una elaboración que limitó su alcance. Los documentos conservados son, por ello, de gran valor para unas épocas tempranas de las cuales tenemos mayoritariamente testimonios escritos, grabados, dibujos y pinturas. Rápidamente la fotografía vino a sustituir aquellos testimonios por la calidad y veracidad de los resultados.




El Canal de Isabel II y la Comunidad de Madrid organizan en la actualidad dos exposiciones fotográficas que muestran el valor de la fotografía como documentos histórico. La primera de ellas se centra en el reinado de su promotora, y expone las fotografías del británico Charles Clifford, que se estableció en Madrid entre 1850 y1863. Su interés reside en que se convertirá en el fotógrafo de la reina y de su familia. Además testimoniará la transformación de la capital desde una urbe preindustrial a una ciudad que sufre profundos cambios de carácter político y económicos con la construcción de nuevas infraestructuras. De esta manera, observamos los nuevos edificios de las Cortes, de la ópera, la construcción de la nueva Puerta del Sol, y sobre todo de la llegada de agua desde la sierra, una de las necesidades más urgentes de la población.




La segunda exposición se dedica a la firma, Alfonso. Fotógrafo, que se va a dedicar al fotoperiodismo en la primera mitad del siglo XX. Este estudio estará formado principalmente por Alfonso Sánchez García, y Alfonso Sánchez Portela, padre e hijo, que abastecerán de imágenes a la prensa del momento. Hoy sus fotografías testimonian importantes acontecimientos y personajes del reinado de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República y la Guerra Civil, y el principio del Franquismo, cuando se le prohíbe la actividad periodística, aunque no el retrato. Constituye un conjunto significativo de imágenes protagonistas de los libros de Historia. Como el entierro de Canalejas; la huelga de 1917 y los líderes obreros; la proclamación de la República en la Puerta del Sol; la entrevista con el líder rifeño, Abd el Krim; y el presidente de la Generalitat, Lluís Companys en prisión, entre las numerosas fotografías de interés histórico.




 

La primera revolución liberal española


 El inicio de la Edad Contemporánea se caracteriza por el desarrollo de revoluciones políticas y sociales que ponen fin al Antiguo Régimen. Se iniciaron con la Revolución americana, seguida por la francesa de 1789, para extenderse por el continente europeo. Se aspiraba a un nuevo sistema político regido por los principios de la división de poderes, la soberanía nacional y la proclamación de los derechos de libertad e igualdad ante la ley. El marco legal quedaría reflejado en las constituciones. Por primera vez, la burguesía en ascenso por el incipiente capitalismo, el que fuera el grupo social mas activo del llamado Tercer Estado, alcanzaría el poder y pondría fin a los privilegios de sangre de la nobleza.




Este proceso revolucionario cuyas ideas se plasmaron en nuestro continente en la constitución francesa de 1791, tras formar el Tercer Estado, primero una Asamblea Nacional, luego Constituyente, se mostraría en España durante la Guerra de la Independencia contra los ejércitos napoleónicos, que pretendían crear un imperio al mando de Napoleón, sin tener en cuenta las aspiraciones de los naciones. Precisamente sería la Junta Suprema Central encargada del gobierno y la defensa del país, desde septiembre de 1808, la que inició la revolución española con la convocatoria de Cortes generales. Una asamblea que se decidió que fuera unicameral y elegida por un sistema de sufragio universal masculino indirecto.




La Junta Suprema se refugió en Cádiz tras las derrotas militares ante los franceses. En la ciudad andaluza se disolvió en 29 de enero de 1810 en favor de un Consejo de Regencia, que iba a mantener la convocatoria de las Cortes, que se reunieron por primera vez, el 24 de septiembre de 1810 en San Fernando, validando su iniciativa en el decreto de la misma fecha que establece la soberanía nacional. Por tanto, se proclamaron legítimamente como depositarios del poder con vistas a elaborar una constitución y unas leyes que articulasen el nuevo orden, a pesar de las condiciones impuestas por la guerra. La nueva constitución vio la luz en la ciudad de Cádiz el 19 de marzo de 1812.




El nuevo texto constaba de 384 artículos organizados en 10 títulos, cuya esencia se resume en el principio de que la soberanía reside en la Nación, compuesta por ciudadanos libres e iguales. Además, el reconocimiento de los derechos y libertades que aparecen en el articulado, configuran un sistema radicalmente distinto y suponían un cambio revolucionario. Los diputados entre 1810 y 1813 promulgaron, igualmente, varios decretos que desmantelaban las estructuras sociales y económicas del Antiguo Régimen, siendo en más destacado el publicado el 6 de agosto de 1811 que abolió los señoríos. Sin embargo esta labor, y el propio texto constitucional, sólo estuvo en vigor hasta que Fernando VII los abolió el 4 de mayo de 1814. La Constitución de Cádiz fue jurada, otra vez, por el rey en el Trienio liberal, entre 1820 y 1823, para convertirse después en un texto referencial del constitucionalismo español.

La pintura rupestre


 Hemos empezado el estudio de la Historia de España con la Prehistoria. Uno de sus enunciados más destacado corresponde a la pintura rupestre o parietal, aquella realizada en las paredes de las cuevas o abrigos al aire libre. La más antigua apareció en la península durante el Paleolítico Superior, entre los 40.000 y los 10.000 años. Corresponde a una actividad artística superior fruto del grado de desarrollo intelectual, similar al hombre actual del Homo sapiens, que llegó por aquellas fechas a nuestro territorio. Fueron realizadas en el interior de las cuevas convertidas en lugares sagrados. Representan animales aislados, sobre todo bisontes, además de caballos y ciervos.




Las figuras son a menudo polícromas, con un estilo realista y detallado. Para ello empleaban pigmentos de diferentes colores, especialmente el rojo y el negro. Los animales se representan estáticos o en movimiento, con diferentes posturas. Los primitivos artistas paleolíticos tuvieron la intención de representar la profundidad y el volumen, para lo que emplearon los abultamientos de la piedra. Además de estas representaciones figurativas, aparecen signos abstractos y estampaciones de manos. Las pinturas más importantes de la península se encuentran en la Altamira, dentro de un conjunto más amplio de ejemplos en Cantabria y Asturias, y a su vez en Francia, que forman la pintura franco-cantábrica, unidas por semejantes rasgos estilísticos y temáticos.




Una de las principales incógnitas reside en su significado. Tal vez poseyeron un sentido mágico, el propiciar la caza o favorecer la fecundidad del grupo social. También, pudieron tener un sentido religioso, de gran valor espiritual y simbólico. Igual problema presenta la pintura realizada posteriormente entre el Mesolítico y el Neolítico (entre 7.000 y 4.000 años), esta vez, en cambio situadas, no en la profundidad de una cueva, sino en abrigos rocosos de la vertiente levantina, por ello se lo ha llamado arte rupestre levantino. Presenta diferencias notables respecto a la precedente. Aparece continuamente la figura humana formando escenas, que corresponden a condiciones sociales y económicas más avanzadas. Así observamos conjuntos referidos a la caza, a la guerra, a la recolección, a la  domesticación de animales y danzas rituales, entre otras.




Las figuras de hombres como animales son estilizadas, casi esquemáticas y monocromas, de un sólo color, pudiendo emplear el rojo o el negro. El artista tiene una finalidad narrativa, de reflejar la acción. Su localización al aire libre ha propiciado muchas veces su mal estado de conservación. Podemos nombrar numerosos ejemplos, destacando las pinturas de Cogull (Lérida) y Valltorta (Castellón).


Los exámenes de Historia de España de la EVAU 2021

Una característica común de los dos exámenes de la EVAU de Historia de España este año en junio ha sido que la pregunta de análisis del texto y cuestiones de la opción B. se ha referido al bloque 12 del programa, el último que se ocupa de la historia más reciente de nuestro país, la Transición y los gobiernos democráticos, con un texto del acta relativa a las condiciones de adhesión de España y Portugal a la Comunidad Económica Europea, y del discurso del Rey Juan Carlos I en Washington, de 1976. 

Una segunda característica común, aunque no tan precisa en cuanto a los bloques de contenidos, se refiere a la fuente correspondiente al siglo XX, las dos tratan de periodos dictatoriales, una la de Primo de Rivera y la otra de Franco. Se observa, igualmente, que las cuestiones que preguntan sobre la fuente, atienden al origen de los periodos históricos, no al momento reflejado por la imagen. Podríamos hablar, por tanto, de un contraste en cuanto a las preguntas referidas al último siglo, monarquía autoritaria y dictadura, frente a la actual monarquía parlamentaria democrática. 

Por otra parte, en el siglo XIX, se ha dado importancia a los bloques 7º, referido a la Restauración, el tema de la opción A, y la guerra de España y Estados Unidos, fuente de la opción, B, en el examen del día 7 de junio. Además, del bloque 8º, en la fuente de la opción B, referida a la evolución demográfica, en el examen del día siguiente. Finalmente, se podría comentar las llamadas cuestiones que comprenden los cuatro primeros bloques del programa. Entre los dos exámenes, tanto para los alumnos de ciencias como los de letras, se han repetido alguna de ellas. Del bloque 1º, la que pregunta sobre el reino visigodo; del bloque 2º, Al Andalus: Emirato y califato de Córdoba, y Organización política de España a final de la Edad Media; del bloque 3º, El Imperio de los Austrias: España bajo Carlos I, y Los Austrias del siglo XVII: el gobierno de validos. La crisis de 1640; y del bloque 4º, La Guerra de Sucesión Española y el sistema de Utrecht, lo que nos informa de la relevancia que se ha querido dar a estos contenidos.

 

Imágenes de la Transición


 Hemos terminado los contenidos de Historia de España en 2º de Bachillerato con el estudio de la Transición política y el comienzo del periodo democrático. Tras la muerte de Franco, era ineludible abrir las vías para la concordia entre los españoles dentro de un marco democrático. Esta trayectoria se inició con la Ley para la Reforma Política, su referéndum de aprobación el 15 de diciembre de 1976, hasta las elecciones generales de junio de 1977.  UCD, el partido del presidente del Gobierno, Adolfo Suarez ganó las mismas. La segunda fuerza fue el Partido Socialista Obrero Español. Si la Transición política fue sinónimo de consenso entre las distintas fuerzas políticas representadas en el parlamento, ésta se demostró especialmente en la elaboración de la Constitución de 1978. Un texto que fue refrendado por el pueblo español en el referéndum del 6 de diciembre de ese año y que todavía sigue vigente.


El camino a la democracia estuvo lleno de dificultades. Unas provenientes del terrorismo, otras de la grave crisis económica que sufría el país, a causa de la subida de los precios del petróleo que encarecía el coste de la energía para el sistema productivo. La inflación era un problema cada vez más grave, que afectaba tanto asalariados como empresarios. Era necesario, por tanto, la estabilización económica y la paz social. Para conseguirlo, se firmaron los Pactos de la Moncloa, otro ejemplo del consenso de aquella difícil época.


Una de las imágenes más icónicas de la Transición fue la del teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero ante los diputados en la tarde del 23 de febrero de 1981, cuando se procedía a investir presidente del Gobierno a Leopoldo Calvo Sotelo, tras la dimisión de Adolfo Suarez el 29 de enero, impulsada por la crisis interna de la UCD, que cuestionaba su liderazgo. El país sufría, además, los efectos del terrorismo y continuos ruidos de sables desde el ejército. La situación se recompuso en favor de la constitución y la democracia gracias a la decisiva intervención del rey que logró frenar la intentona, por el mando decisivo al frente de las fuerzas armadas. La democracia se consolidaría progresivamente tras las elecciones del 28 de octubre de 1982, donde el PSOE consiguió una mayoría absoluta de 202 diputados con una participación 79,8% del electorado que apostó por el cambio.

El 90º aniversario de la proclamación de la Segunda República


 El pasado miércoles 14 de abril se conmemoró el 90º aniversario de la proclamación de la Segunda República, un número redondo, que nos recuerda el inicio de un régimen democrático, cuya existencia pacífica acabó truncada por el golpe de Estado de una parte del ejército en 1936. Durante el tercer trimestre la hemos estudiado dentro de los contenidos de la materia de Historia de España, y la trataremos en 4º. Aquel día en el que se proclamó, tras la victoria electoral de la coalición republicano-socialista dos días antes en las grandes ciudades del país, la población llenó la Puerta del Sol y las calles adyacentes para celebrar con inusitadas muestras de alegría, pero sin violencia, la caída de la monarquía, mientras Alfonso XIII marchaba al exilio.




Las esperanzas estaban puestas en el nuevo régimen que daría voz a los trabajadores. Pondría fin a años de gobierno de una oligarquía caciquil que se ocupaba sólo de mantener sus privilegios, sin afrontar las reformas imprescindibles para la modernización del país. El antiguo régimen de la Restauración, nacido con la constitución de 1876, había establecido el turno pacífico de dos partidos principales, el conservador y el liberal, bajo el control de la monarquía. La estabilidad del régimen se basaba en la corrupción electoral siguiendo las directrices del ministerio de gobernación, a través de los caciques. Tras la pérdida de las últimas colonias, se inició un proceso de regeneración que no pudo cambiar la mala situación de las clases populares. 




La incapacidad de transformarse del régimen de la Restauración, caracterizado por la crisis de los partidos políticos tradicionales, y una creciente oposición, derivó en la dictadura de Primo de Rivera en 1923, una solución más autoritaria, adoptada de la misma manera, por otros países europeos de la época. Tras la dimisión del dictador, el pueblo español apostó por un cambio radical en forma de gobernarse, que pudiese afrontar las reformas necesarias. Así nació la Segunda República con el aval del pueblo y las clases cultas, sin embargo, el signo de los tiempos, estaba en su contra. Las viejas clases dirigentes  habían adoptado la idea totalitaria del fascismo, y clamaron contra el régimen desde su inicio, contra cualquier medida que fuera expresión de la voluntad democrática en la mejora de la organización territorial del país, de la economía agraria, el ejército o la educación. 




Todavía se recuerdan las medidas que trataron de mejorar la situación de los trabajadores y jornaleros mas desfavorecidos, aquellas encaminadas a sacarles de la pobreza y el analfabetismo. La crisis del capitalismo, fruto de la reducción del comercio internacional durante la Gran Depresión norteamericana, contribuyó al fracaso. La pugna ideológica del momento entre las oligarquías tradicionales y las clases obreras e intelectuales, vistas como un peligro revolucionario, hizo que las primeras, echaran mano del fascismo, en boga en Italia y Alemania, para frenar cualquier opción de cambio democrático. En España el golpe de Estado de 1936 dio lugar a una sangrienta Guerra Civil, que sería antesala de la conflagración mundial. 

Las tareas de 4º del tercer trimestre

Vamos a estudiar durante el tercer trimestre en 4º la Segunda Guerra Mundial por una parte, y dentro del periodo, uno de los hechos más dramáticos de la misma, el Holocausto judío. Tendremos como referencia el Diario de Anna Frank. Por otra parte, nos centraremos en los acontecimientos que van a marcar la historia de España del siglo XX: la Segunda República y la Guerra Civil, el Franquismo y nuestro régimen democrático surgido en 1978. Los alumnos organizados de manera grupal, tratarán los aspectos más significativos de los tres temas, en forma de presentaciones, con sus respectivas exposiciones orales, para compartir los distintos resultados finales, listos para su evaluación.

La Guerra Civil en Madrid


 Estamos estudiando la Guerra Civil en la materia de Historia de España de 2º de Bachillerato. Viene muy bien para completar nuestros conocimientos, la exposición organizada por el gobierno regional en la sala El Águila, titulada, ENTRE FORTINES Y TRINCHERAS. PLAN DE FORTIFICACIONES DE LA GUERRA CIVIL DE LA COMUNIDAD DE MADRID. Una muestra que explica los planes para conservar y explicar los restos que dejó el conflicto en nuestro territorio. El espacio expositivo es pequeño, compuesto por fotografías recientes y antiguas de archivo, aunque muy significativas. La página web permite descargar el folleto y el libro con el plan de fortificaciones en PDF.



La capital de España era el objetivo militar principal para terminar rápido la guerra iniciada con la sublevación del Ejército de África contra el régimen republicano en 1936. Era el centro político y económico del país, cuya caída pondría fin a la contienda. De esta manera, a principios de octubre de ese año las tropas rebeldes se encontraban ya en las inmediaciones de la región. El 6 de noviembre llegaron a los suburbios, formando posiciones en Carabanchel y Villaverde. Contra todo pronóstico, el avance de las tropas fue detenido en la Casa de Campo y en el entorno del Manzanares, gracias al ejército gubernamental y la resistencia popular. Franco llegó a pasar el río y alcanzar la Ciudad Universitaria, pero ahí se paró el avance durante más de dos años hasta el 28 de marzo de 1939, cuando se produce la capitulación de Madrid junto a las ruinas del Hospital Clínico.



Los contenidos de la exposición se dividen en cuatro bloques temáticos: La defensa de Madrid, La grandes batallas, Las fortificaciones del paisaje y La guerra en retaguardia. Las huellas de la guerra se manifiestan en numerosos restos conservados a lo largo del territorio de la Comunidad. Los grandes enfrentamientos se produjeron cuando los sublevados trataron de cortar las comunicaciones con la sierra en la carretera de La Coruña. Más tarde junto al río Jarama, y finalmente en la zona de Brunete, donde la República lanzó su primera gran ofensiva. Sin embargo, la guerra fue de posiciones en trincheras, reforzadas más tarde por fortificaciones, que se extendieron por una línea de unos trescientos kilómetros, donde se sucedieron ataques y contraataques.




La capital misma sufrió numerosos bombardeos que provocaron elevadas bajas entre la población civil y el daño de los edificios, y cuyas huellas todavía perduran. En la exposición se pueden ver imágenes de fortines y muros construidos para protegerse de las bombas, y ante un futuro avance de los sublevados por las calles. En la región, se observan, igualmente imágenes de las duras condiciones de los soldados en las trincheras, algunas de las cuales tuvieron luz eléctrica, otras en cambio, soportando los duros inviernos de nieve en los altos de la sierra. El resultado del conflicto son numerosos restos que se prevé excavar y poner en valor mediante visitas y centros de interpretación, como aquellos dedicados a los combates en Somosierra, la Sierra del Guadarrama, Brunete, Madrid y el Valle del Jarama, así como la elaboración de una serie de monográficos sobre la Brigadas Internacionales, el papel de la mujer, el Ferrocarril de los 40 días, etc. De esta manera el libro del Plan de Fortificaciones es un primer paso en mostrar la importancia de la Guerra Civil en nuestra región.


La exposición de Manuel Azaña


 El Gobierno de España, a través de los ministerios de la Presidencia y Cultura, organiza la exposición, AZAÑA. INTELECTUAL Y ESTADISTA. A LOS 80 AÑOS DE SU FALLECIMIENTO EN EL EXILIO, una extraordinaria muestra del que fue ministro, jefe de gobierno y presidente de la Segunda República. Supone un recorrido esencial sobre su vida y obra desde la Alcalá de Henares natal. Los estudios en derecho hasta conseguir el doctorado. El acceso al cuerpo de funcionarios, y el desarrollo de su vocación literaria, intelectual y política. Una exposición imprescindible para cualquier estudiante, adecuada para la materia de Historia de España de 2º de Bachillerato, al tratar, los cuarenta primeros años del siglo XX.




La exposición madrileña recorre su vida y su obra en seis apartados. El inicio y el último del trayecto coinciden en el mismo espacio. Lo inaugura la primera bandera republicana izada en España en 1931 e Éibar, lo termina, la última arriada en La Vajol (Gerona), el 2 de febrero de 1939, luego apresada por la Gestapo. Dos símbolos de un personaje, definido como intelectual, con vocación política y literaria. La segunda la descubre desde muy joven, al fundar y escribir en revistas. También trató, como literato, diversos géneros, el teatro, la novela, el ensayo, las memorias, que le hicieron ganar el Premio Nacional de Literatura de 1926 por la Vida de don Juan Valera. Entre otras obras conocidas destacan, El jardín de los frailes y La Velada de Benicarló. La exposición nos pone en contacto con las primeras ediciones y cartas de insignes escritores como Valle-Inclán, Antonio Machado y Miguel de Unamuno.




Escribió, y estuvo en contacto con los libros, de forma permanente, que fundaba su personal forma de entender la educación, una disciplina crítica, sin dogmatismos ni cortapisas. Esta vinculación le hizo ser secretario y presidir el Ateneo de Madrid. La vocación política le hizo aproximarse, primero, al Partido Reformista de Melquiades Álvarez. Se sumó, como intelectual, a la reflexión sobre el problema de España, que centraba en el atraso nacional por carecer un cuerpo de electores que fundamentase la democracia liberal. De políticos bien preparados que los representase, de una prensa libre, sin censuras. De la necesidad de reformas en la educación y en todos los órdenes del Estado. El golpe del general Primo de Rivera, demuestra la incapacidad de la Monarquía. Concluye que tiene que ser un régimen republicano el que nos conduzca al progreso y nos incorpore a Europa. 




En 1917 visitó varias veces el frente de Verdún en la Primera Guerra Mundial. Fue un aliadófilo, admirador de Francia. Luego demostrado en su extensa labor como traductor de autores franceses e ingleses. Trabajó en Acción Republicana, para propiciar una nueva forma de Estado. De esta manera, pudo cumplir su vocación política, primero como Ministro de la Guerra, luego como Primer Ministro, y finalmente como Presidente de la República. Fue un periodo convulso, con una fuerte oposición conservadora, monárquica y ultraderechista. Así, se lo demostró el golpe de Estado del general Sanjurjo. Tras las elecciones de 1933, ganadas por la CEDA, y la llamada Revolución de Asturias y la proclamación de la República Catalana, llegó a ser arrestado y procesado. Su compromiso no fue doblegado, porque a través de Izquierda Republicana, y su actividad como magnífico orador en grandes espacios, contribuyó a la victoria del Frente Popular en febrero de 1936.




El golpe de Estado del general Franco provocó la Guerra Civil. Los regímenes totalitarios de Italia y Alemania lo apoyaron decididamente. Los años entre 1936 y 1939 fueron dramáticos. En noviembre de 1937 realizó la última visita a Alcalá de Henares y Madrid. En los últimos grandes discursos expresó su pensamiento ante el sangriento conflicto y el abandono de las potencias occidentales al régimen republicano. De esta manera, ante el Ayuntamiento de Barcelona en julio de 1938, pronunció la famosa frase, el mensaje de la Patria eterna que dice a sus hijos: Paz, Piedad y Perdón. Después, ante la inevitable derrota, cruza la frontera el 5 de febrero de 1939, perseguido por los agentes de Franco, y el 27, del mismo mes, dimite como Presidente de la República. Manuel Azaña morirá el 3 de noviembre de 1940 en Montauban, cerca de Tolouse.