Las figuras son a menudo polícromas, con un estilo realista y detallado. Para ello empleaban pigmentos de diferentes colores, especialmente el rojo y el negro. Los animales se representan estáticos o en movimiento, con diferentes posturas. Los primitivos artistas paleolíticos tuvieron la intención de representar la profundidad y el volumen, para lo que emplearon los abultamientos de la piedra. Además de estas representaciones figurativas, aparecen signos abstractos y estampaciones de manos. Las pinturas más importantes de la península se encuentran en la Altamira, dentro de un conjunto más amplio de ejemplos en Cantabria y Asturias, y a su vez en Francia, que forman la pintura franco-cantábrica, unidas por semejantes rasgos estilísticos y temáticos.
Las figuras de hombres como animales son estilizadas, casi esquemáticas y monocromas, de un sólo color, pudiendo emplear el rojo o el negro. El artista tiene una finalidad narrativa, de reflejar la acción. Su localización al aire libre ha propiciado muchas veces su mal estado de conservación. Podemos nombrar numerosos ejemplos, destacando las pinturas de Cogull (Lérida) y Valltorta (Castellón).



























