El examen de Historia del Arte de la EvAU

 Fachada de la Catedral de León

 Este mes de septiembre se ha llevado acabo el examen extraordinario de la EvAU como consecuencia de la pandemia de coronavirus que obligó a retrasar las fechas normales de realización de principios de julio. De la misma manera que la convocatoria de finales de junio, los alumnos han podido responder escogiendo las preguntas que más le convenían de la opción A o B, siempre que tuviesen la misma puntuación, de 2 o 3 puntos. Podían de esta manera, hacer dos preguntas de tema o responder a dos comentarios de lámina, por ejemplo. Una posibilidad que tal vez no veremos en las siguientes convocatorias.



En general, si analizamos el examen, destaca la importancia del Arte Contemporáneo. En la opción A, por la pregunta de tema sobre La pintura cubista, precisando la obra de Picasso, y en la opción B, la lámina de El ángelus de François Millet. En este punto se relaciona con el examen de finales de junio, cuando la lámina de la opción A fue El Guernica, también del artista malagueño. Por lo demás, se apuesta por el Arte Medieval. Por un lado el comentario de la lámina de la opción A, con la fachada de la Catedral de León, y el tema de la opción B, La arquitectura hispanomusulmana. Igualmente, la presencia del Arte Español es significativa. Finalmente, tanto el Arte Griego, como el Renacimiento o Barroco, hay que encontrarlos en la definición de los términos o en los autores.

Bienvenidos al curso 2020-2021


 Damos la bienvenida al nuevo curso condicionado por la pandemia del Covid-19. Lejos de mantenerse baja la transmisión del virus durante los meses de vacaciones, se ha incrementado el número de contagiados, anticipándose la segunda ola que se esperaba para el otoño, después de la vuelta a clase. Un escenario que obliga a una convivencia con el peligroso virus que respete las medidas sanitarias de manera estricta porque lo más importante es la salud de todos. Para ello, la Comunidad de Madrid, ha bajado el ratio de alumnos por grupo, y se van a establecer una serie de protocolos de prevención basados en los tres más importantes llevados hasta el momento: el empleo obligatorio de la mascarilla; el lavado de manos y la distancia interpersonal, así como la limpieza de los espacios y material del centro educativo. A ello se une la realización de un test serológico, complementado con una posible PCR, para localizar entre los profesores y el personal de administración, la existencia del virus, y aplicar una cuarentena.

Por otra parte, los alumnos de 1º y 2º de ESO, tendrán clases presenciales con un número máximo de alumnos de 23, mientras que los niveles superiores la enseñanza será semipresencial. Unos alumnos asistirán unos días, y otra parte del grupo, se quedará en casa, para ir rotando, y reducir el número de ellos por aula. El curso, por tanto, se presenta como un auténtico reto. Implicará una responsabilidad fundamental respetar las medidas sanitarias y optimizar los recursos educativos, una vez más aquellos de carácter tecnológico, para desarrollar el aprendizaje. En mi caso, este curso volveré a impartir la materia de Historia del Arte, y después de un tiempo que no lo hacía, Historia de España de 2º de Bachillerato. Igualmente, un grupo de Historia de 4º, y dos de Geografía e Historia en 2º de ESO.

Atrás quedan los duros meses de confinamiento. Esperemos que tal como están planteadas las medidas y los aspectos organizativos, se logre contener la incidencia de la pandemia, y mantener la enseñanza de esta manera, sin llegar a escenarios no deseados.

Despedida en la nueva normalidad

El curso 2019-2020 ha tocado a su fin. Un curso que pasará a la historia por el confinamiento de la población por la pandemia de Convid-19, que ha provocado la suspensión de las clases presenciales, en favor de las realizadas a distancia por Internet. Tanto los alumnos como los profesores nos hemos tenido que adaptar rápidamente a la nueva situación. Ha quedado en evidencia la brecha digital entre algunos alumnos, que es una desigualdad económica, por la imposibilidad de disponer de dispositivos electrónicos y conexión wifi. Además, y en consecuencia, del valor de las clases presenciales como factor de socialización y de igualdad fundamental. A una situación excepcional, se le ha dado soluciones provisionales, pues la enseñanza tiene un diseño en gran medida presencial. Se ha tenido que improvisar con un aprendizaje y una evaluación a distancia. De todas las maneras, ha facilitado la experiencia novedosa, que ya se estaban aplicando, métodos basados en los avances tecnológicos a distancia con numerosas herramientas a propósito.

 El futuro está lleno de incertidumbre. Por una parte, se encuentra la incidencia del virus hasta que no haya vacuna o tratamiento efectivo, por otra, el deseo que la enseñanza vuelva a ser presencial en septiembre con suficientes garantías sanitarias. Habrá que ver qué solución se proporciona sin que haya menoscabo de la seguridad ni de la calidad del aprendizaje.

Los nuevos datos demográficos de 2019

(Fuente: Europa Press)

El año pasado se alcanzó el mínimo histórico de nacimientos en España desde 1941. Una cifra situada en 350.770, unos 13.007 niños menos que en 2018, que había desbancado a 1996 con el peor registro. En la última década la caída se llega al 27,3 %. Esto se debe, por un lado,  a que hay menos mujeres en edad fértil, pues el grupo de ellas entre 25 y 40 años, donde se concentra el 86% de nacimientos está formado cada vez más por generaciones menos numerosas. Por otro, a la bajada, de la fecundidad, en el número de hijos por mujer, que el año pasado se situó en 1,23, en la que incide el retraso de la maternidad por motivos económicos. Empleos precarios, mayor desempleo, la vivienda más cara, y la emancipación más tardía. De esta manera, el año 2019, la edad media se mantuvo e 32,2 años.


Igualmente, el saldo vegetativo, fue el mayor saldo negativo en la serie histórica. Fue el tercero consecutivo, y alcanzó la cifra de 57.146 personas, obtenida de la resta entre los nacimientos de madres residentes en el país a las defunciones, que se cifraron en 417.625, un 2,4% menos que en 2018. La tendencia es que cada vez haya más muertes porque generaciones más numerosas van envejeciendo, y más si hay una pandemia como este año, que afecta más a esta población. Por otra parte, la esperanza de vida llegó al máximo hasta ahora, de 83,6 años en 2019.

La pintura del subconsciente

La persistencia de la memoria, 1931, Salvador Dalí, MOMA, Nueva York

En estos tiempos de pandemia hemos visto, sentido y vivido situaciones extrañas, paradójicas e insólitas debido al confinamiento, al distanciamiento social o a utilizar mascarillas por la calle. Nos recuerda a las imágenes del movimiento surrealista, uno de los más importantes y completos de comienzos del siglo XX. Surgido a mediados de la década de los veinte, en 1924, abarcó la literatura, la pintura, la escultura, el cine y la fotografía. Entorno a André Bretón, destacarón pintores como Max Ernst, Yves Tanguy, René Magritte, y los españoles, Salvador Dalí y Joan Miró, entre otros. Como otros movimientos de vanguardia, tenía un aspecto revolucionario tanto en lo social, como en el arte.

La llave de los campos, 1936, René Magritte, Museo Thyssen

La pintura surrealista estuvo influida por las ideas de Sigmund Freud, los planteamientos del psicoanálisis, que teorizaba sobre dos niveles en la persona. Una consciente, aquella que es racional y determinada por la educación en un ámbito social, y la inconsciente, donde se encuentran los aspectos irracionales, más próximos a los instintos, sin las delimitaciones espacio-temporales. Los surrealistas aspiraban a borrar las fronteras entre estos dos niveles, representar lo prohibido, lo maravilloso, el erotismo y hasta la crueldad. Por ello, también, apelaban a la expresión del automatismo, de lo instantáneo. Lo onírico, el mundo de los sueños, es la puerta de entrada a este nivel oculto de la persona.

El carnaval de Arlequín, 1925, Joan Miró, G.Albr.Kn., Búfalo, EEUU.

Los artistas pertenecientes al surrealismo admiraron a pintores del pasado como El Bosco, Goya y Archimboldo, y contemporáneos como a Giorgio de Chirico y Pablo Picasso.  Cada uno de ellos, desarrolló un estilo propio, según las preocupaciones de cada autor. Por ejemplo, René Magritte, se centró en lo paradójico, y en el impacto conceptual sobre el espectador. Esto lo observamos en obras como La llave de los campos o Los amantes. Joan Miró llevó al lienzo desde el principio un mundo propio repleto de criaturas y signos con un fuerte contenido simbólico. Definió un estilo singular de gran fantasía al mostrar un inconsciente mágico con ricos colores primarios. Salvador Dalí, fue el más mediático, siempre dado a la provocación y a la performance. Desde una técnica precisa en el dibujo, desarrolló imágenes con el método paranoico-crítico, que suponía la superposición de visiones irreales en paisajes desnudos, tomadas de los sueños. Participó en la elaboración de creaciones fotográficas y de cine junto a Luis Buñuel y Alfred Hitchcock.

La caída del turismo en España

(Fuente: elperiodicodeaqui.com)

España es el segundo país en número de visitantes extranjeros detrás de Francia. El cierre de las fronteras por la lucha contra la pandemia de coronavirus, tiene como consecuencia que abril haya sido el peor mes de la historia del sector turístico según el Instituto Nacional de Estadística. Un mes sin viajeros y sin gasto que contabilizar. La caída ha sido vertiginosa, del 100%, desde unos 7 millones de turistas en 2019 o desde un gasto total entorno a los 7 mil millones de euros. Los hoteles han permanecido cerrados y la mitad de los trabajadores se encuentran afectados por un ERTE.

(Xataka Foto)

El anuncio de la apertura de fronteras a partir del 1 de julio trae un cierto optimismo para el sector, que pide que se establezcan zonas seguras en Europa y se lleguen a acuerdos con los principales mercados emisores de viajeros. De todas maneras, no llegarán tantos turistas como en años anteriores y las empresas se verán afectadas por la incertidumbre que ocasiona la pandemia.

La Historia Contemporánea en el presente

(Fuente: RTVE.es

El continente europeo y el resto del mundo están sufriendo las consecuencias de la pandemia del Covid-19, con millones de infectados y  fallecidos, que ha provocado una profunda crisis económica, motivada por el confinamiento de la población, y en consecuencia por el cierre de la actividad productiva en los distintos sectores. La gravedad de la crisis ha sido comparada con otras que sufrió el ser humano en épocas pasadas, un colapso similar al producido por ejemplo con las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. La lucha llevada a cabo, y la posibilidad, que el virus se mantenga vivo entre nosotros por un tiempo hace necesario, en este punto, una reconstrucción solidaria de los distintos países afectados.

(Fuente:wikipedia.org)

Para afrontar una crisis de esta envergadura, se ha tenido que echar mano de la experiencia que proporciona la Historia Contemporánea. El conocimiento de nuestro pasado reciente nos servirá para afrontar con mayor fortuna los retos que nos plantea el presente. De esta manera, en los medios de comunicación, se ha oído hablar de la necesidad de un nuevo Plan Marshall para la Unión Europea, una ayuda millonaria para reconstruir las empresas y la actividad económica, dañados por la lucha contra la epidemia. En este caso los recursos saldrían del marco político supranacional creado poco después de aquel conflicto bélico.

(Fuente: elpais.com)

Para vislumbrar una salida más solidaria y equitativa, se ha puesto el objetivo en reforzar el Estado del Bienestar, es decir la sanidad pública, unos servicios sociales que atiendan a una población, de repente empobrecida. Sería renovar el llamado espíritu del 45, aquella motivación que en el continente europeo creó la protección social para una población que había sufrido los estragos de una guerra. Un planteamiento que partía de la idea que no era justo que aquellos que habían luchado por la libertad, o hubieran perdido su estatus social y laboral, fuesen abandonados, en favor de la recuperación de un sistema económico que beneficiase sólo a unos pocos. De esta manera, se ha buscado en este ejemplo histórico una pauta para recuperar sin dejar a nadie atrás, una nueva normalidad más sólida.

Los tres músicos de Pablo Picasso


Los tres músicos, 1921, MOMA, Nueva York

Los movimientos artísticos de vanguardia se iniciaron en la primera mitad del siglo XX. Los artistas adscritos a ellos se propusieron una ruptura con lo anterior, un impulso renovador que se mantendrá a lo largo del tiempo. Los pintores dejarán de seguir las leyes académicas, para regirse por las suyas propias, buscando modelos nuevos, como los objetos utilitarios de la nueva sociedad de consumo, o la escultura de los pueblos primitivos. Supone una ampliación de la noción de lo artístico, al querer ir más allá, convirtiendo a los artistas en militantes, unidos en la lucha por unas premisas estéticas concretas, muy de acuerdo con los tiempos convulsos que vivieron. Estuvieron, en general, comprometidos con las ideas progresistas y democráticas, lo que hizo unir a la práctica artística, el compromiso social.

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Entre los distintos movimientos de vanguardia, nos vamos a centrar en el Cubismo, cuyo principal representante fue Pablo Picasso, que pretendía superar la concepción espacial tradicional, basada en la profundidad, por una concepción del cuadro entendida como una construcción geométrica de  perspectivas y ángulos cambiantes. Además, se opone a la brillantez cromática de otros movimientos, siguiendo la senda de Cezánne. De esta manera el pintor malagueño y Bracque, crearon un nuevo lenguaje pictórico de gran éxito, que tuvo dos estilos, el llamado cubismo analítico, que representaba figuras estáticas y bodegones con colores apagados, a través de líneas rectas y curvas, y el cubismo sintético, donde se superaba el aspecto más intelectual y de difícil interpretación, por otro basado en grandes planos de color uniforme y contornos geométricos precisos. La propia pintura, a su vez, se complementaba con papeles pegados y otros objetos combinados.

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De este estilo, destaca el cuadro, Los tres músicos, pintado por Picasso en el verano de 1921. El artista, en ese momento, disfrutaba ya una etapa de pleno reconocimiento y prestigio, mientras vivía los mejores años de su matrimonio con la bailarina Olga Khoklova, miembro de la compañía de Diágilev. La colaboración del pintor malagueño con los ballets rusos, en distintas producciones, le influiría en la pintura. Una influencia que observamos en el cuadro antes destacado, en concreto el mundo de la Comedia del Arte, que sirvió de inspiración a los ballets. Así, representa a tres figuras, un Arlequín, un Pierrot y un Monje, que aparecen tocando un instrumento musical. La técnica del papel pegado se descubre en el tratamiento del color en las superficies de los vestidos de los personajes.

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El artista, por otra parte, simplifica las formas del cuadro en un puzzle geomético, donde parece que se pierden las diferencias entre la forma y el fondo, al sobrepasar los colores el limite del dibujo. Arlequín se encuentra en el centro con una guitarra, seguramente, la figura principal, con el que se relaciona el artista, capaz de transformar la realidad, además situado al mismo nivel que otros personajes de la cultura popular. El perro a los pies de los músicos refuerza la sensación bohemia de la escena. Se ha apuntado que sería un homenaje encubierto a sus dos amigos, Apollinaire y Max Jacob.

Los retos de la enseñanza a distancia



El cierre de los centros educativos como consecuencia de la pandemia del coronavirus ha provocado que la enseñanza presencial haya sido sustituida por la llevada a acabo a distancia. No hubiera podido ser de esta manera, sin los avances digitales a través de Internet. Durante un tiempo el contacto directo entre los alumnos y el profesor, se ha transformado, en un comunicación indirecta desde las pantallas o canales específicos debido al confinamiento en nuestros hogares y al distanciamiento social imprescindible. En poco tiempo, los centros escolares y los docentes, han tenido que adaptarse a la nueva realidad, por una parte, potenciando las plataformas y herramientas digitales, por otra, elaborando unas metodologías adecuadas.

El que se haya podido realizar en tan poco tiempo, ha dependido de la progresiva digitalización de la enseñanza en los últimos años. Algunas metodologías que se estaban practicando, ya situaban parte de la docencia en Internet que servía para complementar las tareas desarrolladas en las aulas. De todas las maneras, la crisis sanitaria actual, ha provocado un cambio repentino, que ha evidenciado las dificultades de un modelo exclusivamente tecnológico y a distancia. Al centro educativo los alumnos van diariamente, no solamente para aprender unos contenidos y desarrollar una competencias que les permitirán ganarse la vida en el futuro, sino a socializarse, a aprender de las relaciones personales con los compañeros.



Los alumnos se han encontrado encerrados en familia, cercenados en un aspecto fundamental de su desarrollo personal y emocional, al no tener el contacto directo con otros compañeros de su edad. Los alumnos de más edad, han podido afrontar las nuevas circunstancias mejor, al tener mayor autonomía individual, mayor competencia digital y social. La nueva situación, ha puesto en evidencia, la importante brecha social y económica, entre los alumnos, que afecta a la disponibilidad de conexión, ordenadores y un espacio adecuado. El aprendizaje diario en el aula igualaba a todos los alumnos al hacerlos reunirse en un mismo espacio. 

El reto del futuro será, por tanto, una enseñanza capaz de superar las distintas circunstancia sociales a las que se tiene que afrontar con medios adecuados, suficientemente flexibles para no dejarse sorprender y colapsar por una pandemia. No debe olvidar su importante función, la socializadora, en dos sentidos, la de la relación personal igualitaria, y la de colaboración con las actividades económicas de la comunidad. De cual sea el punto de partida del alumno, la enseñanza recibida, dentro del aula, como fuera, a través de los medios digitales, le tendrá que proporcionar, la capacidad para afrontar un futuro digno.

Noche estrellada de Vicent Van Gogh

La noche estrellada, 1889, Museo de Arte Moderno de Nueva York

Los llamados pintores postimpresionistas fueron artistas incomprendidos en su tiempo. Hablamos de Gauguin, Cezánne y Van Gogh que no lograron alcanzar la fama en vida. Sin embargo, fueron extremadamente influyentes en la pintura del siglo XX, especialmente en los movimientos de Vanguardia, como el Cubismo y el Expresionismo. Dieron un paso más allá en el camino hacia la Modernidad. Frente a la representación de la realidad a  través de los efectos de luz y color, apostaron por la creación de una pintura sustentada en la subjetividad emocional del artista. De los tres pintores anteriores, sin duda, el más atormentado fue Van Gogh, que se hizo pintor con 27 años, y nunca logró vender una pintura. Una de sus obras más representativas, es la Noche estrellada, realizada cuando estuvo ingresado en el hospital de Saint-Remy en 1889.

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Esta obra representa sobre todo, un cielo nocturno inquieto donde se retuercen las luces de los astros y la luna, frente a la quietud del pueblo en la parte inferior. La figura de un ciprés en primer plano, junto a la torre de la iglesia, comunican el nivel terrenal en sentido ascensional. Las pinceladas fragmentadas y onduladas, cargadas de color, destacan sobre la superficie. No hay mejor lienzo para mostrar el propósito del autor de utilizar el mismo con carácter expresivo, sin importarle su arbitrariedad. Van Gogh representa una alegoría de la muerte y del destino del alma hacia los astros. A través de los colores verde y azul, transmite, como nunca, el desasosiego de su vida, que se vería truncada de un disparo un año después.